Es director de un museo virtual que cualquier navegador puede visitar en la página web museobombeiros.org. Pero sueña con que sea físico, y con esa intención presentó una solicitud ante el Concello de Vilagarcía, para abrilo en la ciudad de la que es natural y en la que fue voluntario de Protección Civil.
-¿Hay alguna posibilidad?
-Nos entrevistamos con Castro Ratón y mostró interés, pero lo vemos difícil, porque es mucha la inversión, lo sabemos por el que se va a abrir en Zaragoza.
-Pero el museo ya tiene bastante material, e incluso un vehículo. ¿Dónde lo guardan?
-El camión sigue en la empresa que nos lo ha cedido, y las piezas de colección las tenemos repartidas entre el parque de bomberos de Valdeorras, donde también trabajé, y el de O Morrazo.
-Es un Museo do Lume. Usted reconoce su pasión por el fuego. ¿No es contradictorio siendo bombero? ¿Lo lógico no sería que lo odiase?
-Es cierto que parece una contradicción, pero el fuego tiene su encanto, y a los bomberos nos gusta. Yo participé en muchos cursos en los que los técnicos reconocen que hay una relación de amor-odio entre los bomberos y el fuego. Nosotros profundizamos también en la tradición folclórica y etnográfica del fuego. Mira ahora la antorcha olímpica, no es más que una llama y ya ves la importancia que se le da.