A fuerza de golpear, cualquier material se acaba doblando. Y el armazón de la coalición que gobierna Vilagarcía no es una excepción. Los vaivenes del grupo socialista con respecto a la crisis del Grumir se solventaron esta semana con una solución sorprendente, que la alcaldesa, Dolores García, trajo el jueves de Santiago bajo el brazo: el grupo de intervención será sustituido por miembros de la plantilla del Concello, a los que se unirán, entre julio y marzo, seis contrataciones que subvencionará la Xunta.
La alcaldía anunció ayer tres cuestiones: este nuevos servicio está funcionando ya, compuesto por trabajadores hasta ahora integrados en las brigadas de Obras, Medio Ambiente y Electricidad. A ellos se unen personal contratado a través de planes de cooperación. Cualquier persona que precise su intervención debe telefonear al 112. Y los miembros del extinto Grumir serán tenidos en cuenta a la hora de contratar a los seis refuerzos que llegarán en julio.
El esquema fue planteado ayer a los distintos portavoces municipales con un denominador común: el rechazo a semejante planteamiento, que en la práctica deja solo al PSOE en la eliminación del Grumir y marca una diferencia sustancial con su socio del gobierno, un BNG que no disimula su malestar y que insiste en que las reivindicaciones laborales de los miembros del grupo de intervención son «xustas» y merecen otro trato.
El teniente de alcalde y portavoz nacionalista, Xosé Castro Ratón, fue cauto e hizo un ejercicio de contención tras la junta celebrada en la tarde de ayer. «Esperemos -dijo- que o que hoxe se nos presentou non sexa unha porta pechada e que a directora xeral de Protección Civil estude o acordo plenario para darlle cumprimento». Porque lo que el Bloque tiene claro es que el «parche» no se atiene al texto pactado en el pleno.
El líder del PP, Tomás Fole, tampoco se anduvo por las ramas. La solución de Ravella, afirmó, es una «ocurrencia» fruto de la «improvisación», que deja a Vilagarcía en una situación muy complicada por lo que respecta a la atención de emergencias. El acuerdo, apunta Fole, se incumple en todos sus puntos, «puesto que los efectivos en realidad se están reduciendo y las condiciones de prestación del servicio no son las mismas».
Ramón Bueno asistió a la cita en lugar de Juan Fajardo. El concejal de EU lamenta el «radical incumprimento» de un pacto que, como su formación denunció en el pleno, «é algo completamente baleiro». En su opinión, se vuelve a condenar el servicio a la más penosa de las precariedades laborales, y entiende que los miembros del Grumir deben acudir a la vía sindical sin cerrar el camino a la negociación.
Rivera, muy crítico y decepcionado, reitera su compromiso con los trabajadores, califica de «incapaz» a la alcaldía y anuncia que Ivil se replanteará sus relaciones con el gobierno local.