El servilletero de los 400 dibujos

Serxio González serxio.gonzalez@lavoz.es

AROUSA

La sede de Mr. Misto en Vilagarcía echaba ayer humo. El bueno de Marcos Rodríguez y su escáner sudaban tinta china para conseguir convertir cientos de servilletas en material digerible para la voraz maquinaria digital. El Concurso de Debuxos de Bar, impulsado por las concejalías de Xuventude, con Ana Lorenzo, y Turismo, de Rosa Abuín, y la promotora de servicios culturales al frente, nació como una aventura de arte efímero pero se encamina hacia un remate sólido y contundente. Atención a las cifras desveladas a mediodía por Xoán Mariño , el Misto máximo: «Queda aínda un buzón por baleirar e por agora levamos xa contados 390 sobres, os máis deles don dous debuxos». Teniendo en cuenta que la organización hubiese firmado un centenar de diseños antes de empezar, el éxito de la iniciativa está fuera de toda duda. Queriamos caldo, e temos catro cuncas por barba.

Una vez escaneado este tomate, tenemos ya cincuenta dibujos colgados en la web del Concello (www.ivilagarcia.com) con los que iniciar la votación popular que determinará uno de los dos ganadores del certamen. El otro vencedor partirá de un sesudo jurado que el aparato municipal habrá de reunir en breve. Las condiciones son ya conocidas: un solo sufragio por IP, es decir, por ordenador, para lo cual basta con introducirse en la página municipal y acudir al sumario de la izquierda. Un dibujo rubricado con un esclarecedor «VOTA» señala la puerta de entrada. El plazo para apoyar a esta o aquella servilleta finalizará el 4 de abril para culminar todo el affaire con la entrega de premios. Un pano que lo flipas y una cena a mandíbula batiente. Inspiración multifacética. Quienes hemos contemplado algunos de los resultados, gracias a nuestra proverbial pesadez de curiosos insaciables, podemos dar fe de que por estos bares del señor pulula más de un fenómeno en lo de darle al bolígrafo. Los cuatrocientos y pico dibujos cosechados oscilan desde las clásicas e inevitables referencias anatómicas, con preferencia por la temática situada bajo el ombligo, a verdaderas obras de arte. Esto último va en serio. Parece mentira cómo un retrato meticuloso y detallado puede cobrar vida en un simple pedazo de papel, gracias al trazo de un bic, sea en su versión naranja, escribe fino, sea en aquel mítico cristal, escribe normal.

A falta de que este primer concurso culmine con el acto de entrega de premios, al que serán invitados los cincuenta finalistas, queda claro que en Vilagarcía hay materia para soñar con un certamen cuidado y, por qué no, enriquecido con todo tipo de aportaciones. En algún lado estarán todas aquellas servilletas que Laxeiro pintaba con fruición, qué mejor contenido para una muestra complementaria. La idea ahí queda. Por ahora, toca votar.