Áurea González preside una nueva asociación de mujeres con cáncer de mama, bautizada con nombre de esperanza (Punto e seguido) y que persigue facilitar el paso y la convivencia con una enfermedad cada vez más crónica. «Queremos ser enfermas activas», insiste. -¿Por qué la asociación? -Cuando te dan la noticia, quedas impactada, desorientada. Buscas ayuda... la parte médica te da respuesta, pero no es suficiente. Fue el doctor Salvador Ramos el que nos puso en contacto a un grupo que íbamos a su consulta. Vio que compartíamos muchas dudas, muchos puntos en común. Y decidimos poner en marcha la asociación. -¿Qué huecos creen que se pueden cubrir? -Lo primero es que nos vean, aquí estamos. Hemos pasado o estamos pasando por lo mismo y hacemos una vida normal. Queremos ayudarlas a ellas y a sus familias, ante cualquier duda. Después, si es posible, realizaremos labores de acompañamiento a visitas médicas... Queremos ser como un grupo de apoyo. -¿Las mayores lagunas son de información? -Son muy importantes. Hay que informarlas de lo que les va a pasar, de qué técnicas hay, de que pueden pedir una segunda opinión... Queremos que tengan esperanza. -¿De ahí el nombre? -Efectivamente. El cáncer es un punto y seguido. Te deja un año fuera de juego, y después los médicos te echan a la calle y tú sola tienes que reconciliarte con tu vida habitual.