En una semana en la que hasta la divinidad muestra su lado más humano, no está de más destacar algunas historias que nos reconcilian con nuestra condición terrenal. La primera se la brindamos a los voluntarios de Protección Civil de Valga, que trabajan a destajo estos días para ayudar a los peregrinos que hacen el Camino Portugués. Desde una cabaña habilitada cerca de la iglesia de San Miguel, asesoran a los caminantes, les hacen las curas, les sellan las credenciales y hasta los alojan para pasar la noche en el pabellón de Baño cuando el albergue de Padrón está muy lleno o, por el cansancio, no dan llegado hasta él. Esta Semana Santa asisten a un centenar de peregrinos cada día. Ayer fueron al encuentro, entre otros, de José Luis y María Teresa , un matrimonio de Salceda de Caselas que partió de la catedral de Tui en compañía de su amiga Esther . El presidente de la agrupación, José Manuel Otero , y los voluntarios José Ferro, Raúl Santalla y Alberto Otero los acompañaron un trecho acompañados de la perra Lúa , que hace las veces de lazarillo. Los peregrinos se mostraron agradecidos y a la vez sorprendidos, porque según indicaron, fue la única ayuda que se encontraron en el Camino.
La segunda historia cargada de humanidad de la que nos ocupamos hoy ocurrió en Cambados. Silverio Rey Chaves caminaba con su mujer por el paseo marítimo en la tarde del miércoles cuando otro matrimonio les preguntó que si habían perdido dinero, que habían encontrado en el suelo dos billetes de cincuenta euros. Ellos dijeron que no, y empezaron a mirar por el suelo y se encontraron más billetes tirados, y después dos sobres en los que había más, además de unas señas escritas a boli. En total juntaron 900 euros que los cuatro entregaron en la policía. Los agentes locales, tras las pertinentes pesquisas, se percataron de que el dinero formaba parte de los regalos que habían recibido una pareja que se acababa de casar. Localizaron al padre de la novia, taxista de profesión, y le entraron el dinero. Silverio Rey se mostraba ayer satisfecho de su buena acción. «Fixemos o que había que facer -aseguró-. A nós non nos ía sacar de ningún apuro, e para os que o perderon seguro que foi unha alegría recuperalos». Pues sí, pero otros se lo quedarían y dormirían tan panchos después de comprarse un televisor de plasma.
Y nuestra última historia del día tiene dos protagonistas. Las dos estuvieron de cumpleaños esta semana, como seguramente otros muchos vecinos de la comarca. Pero Carmen Rey , la abuela de Meis, celebró el miércoles que lleva ya un siglo peleando día a día con la vida, y por eso se reunió con sus 7 hijos, sus 15 nietos y sus 17 biznietos en una comida a la que asistió también José Luis Pérez , el alcalde de la localidad. Y en Cambados, un día después, cumplió 103 años Pura Rey. Como pueden comprobar, las dos protagonistas no solo comparten longevidad y lucidez, sino también apellido con solera. Las dos fueron testigos de muchos acontecimientos históricos y sociales. Como saben ustedes, la coincidencia de Viernes Santo con San Benito impide hoy celebrar la segunda festividad, algo que no ocurría desde hace 95 años. Pues bien, Pura Rey lo vivió. Tenía 8 años. Y lo mejor de todo es que lo recuerda.