El Khimki deja una gran impresión en su debut al arrollar al Mega Aqua

AROUSA

Vaya carta de presentación exhibió ayer en el Vilagarcía Arena el Khimki. Se medían dos debutantes en el torneo para abrir boca y el cuadro ruso mostró todas sus credenciales para aspirar a lo más alto. A falta de lo que haga el plantel serbio -que pareció demasiado bisoño ante el poderío amarillo- frente al Zalgiris, parece que los moscovitas se pelearán con el cuadro lituano por hacerse un sitio en la pelea por el título.

Salvo en los imprescindibles minutos de tanteo, en los que el Mega Aqua fue aguantando el chaparrón, el Khimki fue una máquina. Le costó algo arrancar, pero cuando lo hizo fue imparable. De repente, frenó el paso hacia su canasta con una gran defensa basada en el impresionante físico de la mayoría de sus jugadores y a los serbios se les hizo de noche. Estuvieron los de Belgrado muchos minutos sin anotar y al poco de empezar el segundo cuarto, el partido ya estaba liquidado (11-33, min 13).

Un canasta de Omelchenko en el último segundo de la primera mitad dejaba la diferencia al descanso en 24 puntos y el partido sentenciado. Pero la segunda parte no perdió interés porque el Mega Aqua Monta siguió peleando e incluso llegó a soñar con la remontada cuando se colocó a 16 puntos (46-62). No fue a más la cosa porque los moscovitas volvieron a espabilar e impidieron cualquier susto para sus intereses.