A Illa pone orden en sus playas

AROUSA

El Concello aprueba una ordenanza que fija las características que deben cumplir chiringuitos y demás servicios de verano

16 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

A Illa no quiere entrar a formar parte del club de los paraísos perdidos o de los pueblos que se mueren de éxito. Desde que el puente abrió las puertas a las visitas masivas, el turismo ha convertido todo el territorio insular en una gran oportunidad de negocio: desde los pinares, que se utilizan para aparcar los coches, hasta las playas, que se han llenado de chiringuitos, tumbonas y otros servicios de ocio. Para evitar que todo ese enjambre de actividades crezca sin ton ni son, el gobierno local ha elaborado una ordenanza que regulará los servicios de temporada. Los negocios que nazcan el 15 de junio y se mueran el 15 de septiembre tienen, desde el pasado jueves, una ley refrendada por todos los grupos de la corporación.

La ordenanza que regula este tipo de servicios playeros hace hincapié en diversas cuestiones. Fija una serie de requisitos higiénicos, establece unos mínimos de seguridad y, sobre todo, atiende a la estética. «Nas praias non é normal que se coloquen chiringuitos con plásticos e follas de lata», decía en el último pleno de la corporación el concejal del BNG, Carlos Otero. Su voto -como también los del Partido Popular- fue favorable a un texto que establece que los quioscos playeros deberán estar construidos con madera, a fin de que resulten armoniosos con el entorno. Además, aunque entre chiringuito y chiringuito debe haber una distancia de cien metros, se pretende que todos ofrezcan una imagen homogénea a los turistas, evitando estructuras que rechinen.

Esta ordenanza no fue el único asunto relacionado con los establecimientos de temporada que se abordó en el pleno del pasado jueves. Otra norma, aprobada esta vez con la abstención del PP, establecía cuánto costará, a partir de ahora, la licencia de apertura de los negocios veraniegos.

Una tabla

Como en esto de las playas aún hay clases, la tasa varía en función del arenal en el que se asiente el quiosco en cuestión. En las playas de bandera azul -O Bao y Area da Secada- abrir un quiosco de bebidas y helados cuesta 500 euros. En otros arenales de gran éxito entre los bañistas, pero que no han sido reconocidas con el distintivo azul (caso de Lavanqueira, Salinas, Xestelas y Conserrado) la licencia se ha establecido en los 300 euros. Y es cien euros más barata en aquellas playas que no tienen tanto tirón (Cabodeiro, Espiñeiro, Aguiuncho y Gradín). Para instalar en esos arenales chiringuitos que sirvan comida, el desembolso será de 1.000, 500 y 400 euros en función de los niveles de ocupación habituales en los meses de verano.

Pero los días de playa son largos, y no solo de refrescos y tapas viven los bañistas. En los arenales de A Illa afloran otro tipo de negocios relacionados con la diversión estival. Hay, por ejemplo, empresas para el alquiler de hidropedales y piraguas, que tendrán que abonar 200 euros para obtener la licencia de actividad. Quienes se especialicen en el arrendamiento de sombrillas y tumbonas deberán hacer frente a 125 euros para obtener el alta en esa actividad.

Pese a la actualización de las tasas, las cantidades, dice el gobierno local de A Illa, «seguen a ser máis baixas que as doutros concellos da zona». Los beneficios, sin embargo, prometen ser de lo más apetecibles.