Pequeños maestros de las ondas

Rosa Estévez redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

En A Illa, y en algunos puntos al otro lado del puente, el 104.2 es el número de Radio Carcamán. Una emisora en la que los piratas más jóvenes de A Arousa se ponen detrás de los micrófonos para contarles a todos sus vecinos cómo se ven las cosas desde el colegio Torre.

Ayer fueron los niños de 4º A los que se sentaron detrás de los micrófonos. El equipo de redacción estaba formado por David, Miguel, Víctor, Didi, Nico, Mateo, Óscar, Rubén, Javier, Adrián, Antía, Katia y Mabel. En el control técnico, el padre de la emisora: el profesor Miguel Suárez. Antes de empezar el programa los nervios están a flor de piel. «Yo tengo dolor de estómago», dice una de las locutoras. «Eu estou tan nervioso que ata me laten as mans», le replica uno de sus compañeros.

«Xa sabedes. O que non lle toque falar, caladiño, respetando aos demais ata que sexa o seu turno». El profesor hace esa advertencia justo antes de que el programa salga a antena. En el estudio, un pequeño cuarto con las paredes forradas con hueveras de cartón, se hace el silencio. Empieza a oírse la sintonía de la emisora, que anuncia que arranca el programa del día. Fue grabada, hace ya años, por los primeros carcamáns que la radio. Igual que las cuñas que recuerdan que «se escoitas radio carcamán, sempre estarás moi san».

El programa de ayer fue muy variado. Como un auténtico profesional de la radio, David fue dando paso a sus compañeros. Nico hizo una crónica de la celebración del carnaval en el colegio. Una jornada festiva que arrancó con toda la clase de cuarto «vestidos de velliños facendo matemáticas», y que acabó con una batalla a rosquillazos después del festival. Teatro en las ondas. Llegó la hora del teatro. La historia de la ratita presumida que se compró un lazo y rechazó a seis pretendientes antes de casarse con un gato cobró vida en las voces de los chavales. Demostraron que leen muy bien, entonando como auténticos profesionales y dándole salero a la historia. Después del teatro llegó la hora de los chistes. A alguno de los monologuistas los nervios le jugaron una mala pasada y le dejaron la mente en blanco. Pero sus compañeros actuaron de apuntadores. Ya se sabe, son cosas del directo.

El programa finalizó con música y con recuerdos para la profesora Anuncia (que es quien da clase a estos pequeños carcamáns), y para Loli y Charo, que el año pasado los ayudaron en esto de la radio. Fuera de antena, estas estrellas de la radio de A Illa manifestaron estar satisfechos con el programa que acababan de hacer. Miguel Suárez, el profesor-técnico de sonido, también reconoció que el día no había ido mal en las ondas. Fue él el que puso a andar la radio hace ya ocho años. «O que pretendíamos era facer unha actividade para os rapaces, para que viñeran a escola con máis gusto e para incentivalos á hora de ler e redactar», dice. Objetivo cumplido.