Una forma sencilla de combatir la polución y el colapso del tráfico

La Voz

AROUSA

Cualquiera que haya pedaleado entre el centro de Vilagarcía, Carril y Vilaxoán conocerá perfectamente las luces y las sombras de la utilización de la bicicleta en la capital arousana. Es posible cubrir la distancia entre los tres núcleos en apenas diez o quince minutos, evitando eternos atascos y el siempre difícil objetivo de encontrar una plaza de aparcamiento. En el debe, la falta de un circuito completo por el que poder circular en bici, lo que obliga a utilizar el espacio reservado a los peatones en el paseo a Carril y jugársela a partir de la depuradora, en el caso de Vilaxoán.

Los efectos positivos del empleo de la bicicleta son, en cualquier caso, absolutamente positivos. Cabe recordar que Vilagarcía se convierte, cada día, en un nudo en cuyos accesos confluyen 61.031 vehículos a motor. Teniendo en cuenta que el parque móvil de la ciudad supera los 20.000 automóviles, todo lo que suponga cambiar el coche por la bicicleta para los desplazamientos interiores aliviará la densa circulación y reducirá las emisiones contaminantes a la atmósfera.

El proyecto de A Illa

El de Vilagarcía no es el único proyecto de O Salnés relacionado con la bicicleta, aunque probablemente será el primero en ponerse en marcha. El PXOM de A Illa, aprobado en el 2002, recoge una ambiciosa iniciativa: la creación de Porta Aberta, un centro de recepción al visitante que incorpora el préstamo de bicis. La idea gusta en la Xunta, y el Concello espera poder retomarla.