Metros de menos en los montes comunales de A Illa de Arousa

AROUSA

El deslinde realizado recientemente reconoce a los vecinos 37 hectáreas menos de las que tenían hasta entonces

12 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Hace unos días, cuando el Diario Oficial de Galicia publicaba el deslinde de los montes de A Illa, el presidente de los comuneros, Juan Jesús Diz, se declaraba satisfecho por haber podido sacarse de en medio un trámite engorroso y que se demoraba desde hacía demasiados años. Sin embargo, tras haber estudiado detalladamente el contenido del deslinde, la alegría del presidente de la comunidad está cargada de matices. No es de extrañar: el monte comunal ha perdido 37 hectáreas. ¿A dónde han ido a parar todos esos metros cuadrados de terreno vecinal?

Juan Jesús Diz no quiere adelantar acontecimientos, por eso se ha dirigido al jurado de montes para pedirle un plano en el que se vean con claridad las zonas clasificadas. Sin embargo, con cautela se atreve a desvelar hacia donde lo llevan sus sospechas: hasta el mar. «Antes lindábamos co océano e agora lindamos con dominio público», dice. Es decir: en algunas zonas, los comuneros habrían perdido metros en la franja inmediata a la costa. Y esa pérdida, de confirmarse, no les hace demasiada gracia.

«Entendemos que esos espacios poden ser moi codiciados por moita xente, e que hai que protexelos», razona el portavoz de los comuneros. «A nós parécenos moi ben que se protexan, pero queremos que a titularidade siga a ser nosa», indica. Y es que en la zona de deslinde marítimo terrestre pocas cosas se pueden hacer legalmente. Pero las que hay -por ejemplo, la colocación de quioscos de playa durante el verano- pueden suponer unos suculentos ingresos para una comunidad de montes.

Juan Jesús Diz no quiere entrar en polémicas antes de tiempo. Pero, en cualquier caso, deja claro que la intención de los comuneros de A Illa pasa por recuperar sus viejos lindes con el océano. «Creo que temos demostrado que nos preocupa a protección, e que nos preocupa o sitio no que vivimos», dice. Recuerda, por ejemplo, que fue el empeño de los vecinos de A Illa lo que salvó al parque de Carreirón de acabar convertido en un basurero. «¿Onde estaba Costas daquela?», se pregunta. Y se contesta: «Os que protexemos Carreirón fumos nós, porque tiñamos moi claro o que queríamos que fose o noso concello».

A los comuneros les toca, ahora, esperar a que el jurado de montes les envíe un mapa coloreado que despeje todas las dudas sobre dónde han ido a parar las hectáreas que faltan en el monte comunal de A Illa. Si las sospechas de Juan Jesús Diz se cumplen, seguro que los isleños tomarán medidas para reclamar el monte perdido.