La mayor efectividad del Narón se impuso al mejor juego del Arousa

AROUSA

03 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El fútbol hizo valer ayer en A Lomba una de sus máximas y el líder se llevó los tres puntos del campo de uno de los equipos de la zona media-baja de la clasificación sin mayores méritos que la calidad a la hora de definir ante la portería rival. El líder era, y sigue siéndolo, el Narón y la víctima de turno, el Arousa.

Atendiendo a lo que se pudo ver ayer en A Lomba, los méritos del cuadro visitante a la hora de liderar la categoría se resumen en el peligro de su tridente de ataque. Un peligro intermitente porque, sobre todo durante la primera mitad, el Narón apenas intentó tener el esférico en su poder. Fue el Arousa quien lo quiso casi siempre. Bien es verdad que la mayoría de las veces no supo qué hacer con él.

En uno de los (escasos) chispazos de los locales en la primera parte se juntaron Fernando y Padín para que el balón acabara en Gabi. Su primer remate lo repelió el poste, pero el segundo terminó en la red para colocar el 1-0 en el marcador.

El gol llegaba cuando la primera parte acababa de cruzar su ecuador y por paradójico que parezca quizás le sentó mejor al Narón que al Arousa. Probablemente fue el aguijonazo que el líder necesitaba para espabilarse. Apenas once minutos después, y en la primera aproximación con peligro para los visitantes, Rubén Pardo empataba el partido. Todavía faltaba otro de los axiomas futbolísticos: el tanto psicológico siempre favorece al grande. De nuevo Rubén Pardo, tras un control espectacular de un Cuéllar que le robó la cartera a los dos centrales del Arousa, marcó el 1-2 cuando Ferreiro Varela prácticamente tenía el silbato en la boca para señalar el camino de los vestuarios a los dos equipos.

El Arousa salió decidido a empatar rápido tras el descanso y tuvo sus dos mejores oportunidades al poco de comenzar la segunda mitad. La primera en un lanzamiento de Gabi con la zurda desde fuera del área que desvió Simón a saque de esquina en el minuto cincuenta. Nueve minutos después, de nuevo Simón desvió un remate de Chiño que le llegó prácticamente a bocajarro.

Esas dos fueron las mejores ocasiones de los locales en la segunda mitad y, prácticamente en todo el encuentro. Desde ahí hasta el final, el cuadro de Juan Laxes lo intentó con más empuje que ideas. Enfrente, el Narón dio la impresión de tener perfectamente controlada la situación. De hecho, los visitantes mejoraron sus sensaciones según el partido iba avanzando. Contribuyó a ello también la entrada de un Álex Díaz que llevó mucho peligro por la banda izquierda en los pocos minutos que estuvo sobre el terreno de juego.

Para no variar el guión habitual, el encuentro concluyó con balones colgados del Arousa, en uno de ellos hasta subió Roberto Pazos a intentar rematar, y con un Narón que no se encontró más problemas para asegurar la victoria.