Sí, sí. Hablamos del fútbol. Y no nos estamos refiriendo al peligro de ser atropellado por un rival desbocado al que se expone en cada partido cualquier jugador, o jugadora, que pronto serán más las forofas y practicantes del sexo femenino. Porque a veces en el fútbol es más peligroso el juego a balón parado. No hay más que mirar a las caras de los tres pobres jugadores del Céltiga a los que les tocó la ingrata y nunca suficientemente valorada tarea de intentar parar el trallazo de un rival que tiene todo el campo para coger carrerilla antes de convertir el esférico en un potente proyectil. La imagen, ya lo decía el dicho, vale más que mil palabras. Así que ustedes mismos podrán advertir antes de que se lo explique en estas líneas la plena consciencia que los jugadores isleños, Adrián Camiño , Miguel (no le gusta que le llamen por su nombre de guerra, Peloto) y Fran tienen del potencial y desastroso efecto que el éxito de su labor podría golpear en sus personas.
Como el colegiado del San Martín-Cambados, que el domingo tuvo que salir escoltado del Manuel Jiménez tras señalar un penalti que nadie, ni el equipo beneficiado, en este caso el visitante, vio. La afición vilaxoanesa cercó al trencilla, y le metió un buen susto. Por suerte, sin mayor alcance. Desde aquí pedimos cordura. A unos y a otros. Porque la calma en estos casos debe ser alimentada siempre sobre el césped de los campos durante los 90 minutos de cada partido.
Quizás si los forofos del fútbol asistiesen más a los talleres del Concello de Cambados se lo pensarían dos veces antes de intentar agredir a nadie. Y es que hay que recordar que mañana se celebra el Día Mundial de la Paz y el Concello ya ha comenzado a trabajar con los más pequeños. Reflexionar sobre la no violencia es el objetivo de las clases a las que ayer acudieron Nerea , Zaida , Melania y Ricardo . En ellas pudieron elaborar un puzle sobre la diversidad, para aprender eso de que las diferencias son algo bueno para la sociedad. También colaboran en la realización de un gigante mural en el que, como no, aparece la mítica paloma de la paz. Esperemos que estos pequeños pongan en práctica todas estas útiles enseñanzas cuando, por ejemplo, acudan a un partido de fútbol y vean como el árbitro del encuentro pita un penalti injusto en contra de su equipo en el último minuto.