De la mesa camilla a Internet

Las labores no son cosas del pasado: un grupo de amigas de Vilagarcía comparten tardes de calceta en las cafeterías y han creado un blog, Tecelás do Salnés


Las dos viven en Vilagarcía, pero María y Patricia se conocieron a través de Internet. Ambas compartían la afición por las manualidades y esas dos coincidencias las llevaron a conocerse y a convertirse en el germen de un grupo de amigas que comparten blog en la Red ( tecendonosalnes.blogspot.com ) y tardes de calceta en las cafeterías de Vilagarcía. «En principio nos reunimos como un grupo de amigas, para tomar un café. Después empezamos a calcetar. Y después dijimos: 'Si vamos a quedar a menudo, tendremos que contarlo'». Y así, como lo cuenta María Rodríguez, comenzó todo.

Seis jóvenes que caminan la veintena forman ahora este grupo de tejedoras que siguen compartiendo experiencias pese a sus dificultades para reunirse. El trabajo, para algunas, y los estudios en Santiago, para otras, dificultan cada vez más sus quedadas . Pese a ello, ese gran punto de encuentro que es la Red les permite mantener un contacto permanente. No solo entre ellas, sino con otros grupos de tejedoras de Madrid y Barcelona.

Porque, frente a lo que pueda parecer, la calceta no es cosa de las abuelas. «Se ha vuelto un furor en Europa y Estados Unidos», e incluso se ha creado, recientemente, una web a nivel mundial en la que los amantes de este arte comparten patrones y consejos. «Las revistas que encuentras en tiendas especializadas son muy clásicas, para gente mayor, que tradicionalmente es la que calceta. Cuesta encontrar cosas actuales», dice María. Pero para eso está Internet.

Además del blog que tienen en común, María tiene su propio espacio en Internet ( xouxere.blogspot.com ). Incluso antes de comenzar con esta aventura, ya confeccionaba complementos con fieltro y con fimo, que ahora vende a través de la Red. «Patri vende cerámica y yo mis cosas de fieltro. Los tejidos no, porque no te compensa económicamente, ya que los materiales son muy caros», explica. En cualquier caso, el negocio no es ya su principal afán: «Hice el blog para enseñar mis cosas, pero ahora es un punto de encuentro, he conocido a mucha gente a través de Internet».

Ahora mismo están intentando volver a organizar sus quedadas semanales. Pero al problema de su escaso tiempo libre se suma las dificultades de encontrar un local adecuado. «Estuvimos en La Terraza, en Yoli, en un bar de la plaza Ravella, en el Tertulia, en el Tablizo. Pero o son demasiado pequeños o tienen demasiada gente. Ahora estamos pensando en quedar en el Gambrinus, que además tiene zona de no fumadores».

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