Cualquiera que hubiese salido ayer del Pabellón de Fontecarmoa al descanso del partido entre Extrugasa y Mann Filter Zaragoza y llegase para ver el último cuarto del mismo habría pensado que un fallo eléctrico había vuelto loco al marcador. Finalizada la primera mitad con un 44-22 y visto lo visto sobre la pista, la sensación general era que Isaac Fernández incluso podría animarse a darle algo más de uno o dos minutos a Andrea, que ayer ocupaba la cuota juvenil en el banquillo arousano. Pero se ve que no solo los caminos del señor son inexcrutables. El Extrugasa se empeñó en dejar a Andrea en Chándal, tirando por la borda una ventaja de 26 puntos en el tercer cuarto y empeñándose en jugar a la ruleta rusa con un Mann Filter que empataba a 54 a falta de 8,47 para la conclusión del encuentro. Esa fue la primera y única vez que no jugó por debajo en el marcador tras el 0-0 inicial. La aparición de Asurmendi resultó entonces proverbial para liderar la remontada vilagarciana. Pero vayemos por partes. Empezando por el primer acto. El que abarca los 21 primeros minutos del partido. Una sucesión de posesiones marcadas por el dominio aplastante del Extrugasa, que sin estar del todo fino, con demasiadas imprecisiones y pérdidas de balones en ataque, había convertido a su rival en un muñeco roto sin aparente capacidad de reacción. El segundo acto dejó a las gradas de Fontecarmoa con la boca abierta. Lejos del aburrido paseo militar aguardado por la afición local, al equipo de Isaac Fernández se le fundió en el tercer cuarto el chip de su procesador de juego. Incomprensible e inexplicable fue lo visto tras el intercambio de canastas inicial con el que arrancaba un estremecedor parcial de 8-26 para las mañas. Números que adquieren su verdadera magnitud al apuntar que sólo cuatro de esos ocho tantos del Extrugasa lo fueron de canasta en jugada, la última de ellas anotada por Agne a 8,22 para la conclusión del período. Nueve minutos y medio hubieron de pasar desde entonces para ver la siguiente canasta gallega en juego. Curiosamente, de nuevo de la mano de una Agne, que fiel a su estilo discreto se convirtió en el motor del ataque vilagarciano durante el partido. Suya fue la tercera parte de la producción ofensiva del conjunto local. Lejos de frenar el desastre, con un Mann Filter lanzado bajo la excelente dirección de la MVP del encuentro, la ex Extrugasa Mar Rovira (19 puntos), las cosas parecieron empeorar para el equipo arousano en el arranque del último cuarto. Estela Royo devolvía la igulada al electrónico a falta de 8,47: 54-54. Fue entonces cuando surgió la figura proverbial de Asurmendi. La Sergio Rodríguez de Fontecarmoa relevó del mando a una ayer poco fina Kiesha Brown, revolucionando a sus hasta ese momento aturdidas compañeras. Incluyendo un dos más uno que precedía a la canasta con la que Agne, la otra gran artífice del resurgimiento, establecía el parcial de 9-0 que devolvía a la vida al Extrugasa y encarrilaba la victoria local a 6 minutos para el bocinazo final. Tal y como había aventurado Isaac, el Mann Filter no tiró la toalla en ningún momento. Por suerte el triple de Palomares a falta de 25 segundos y con 73-67 en el marcador salió rebotado del aro. Asurmendi cerró el duelo con dos tiros libres.