Adiós a la casa de la abuela


En un lugar de la calle Méndez Núñez de cuyo nombre no puedo acordarme, aunque me esfuerzo, no crean, tuvo lugar esta semana un muy particular Samaín. No fue un festejo exactamente, tampoco una reunión, pero sí había un motivo: la próxima demolición del interior de la casa familiar de los Mosteiro - Marisé, Rafa y Gloria - que pronto será rehabilitada por el estudio de Recuna y Dapena . Con su licencia y todo, que costó lo suyo.

El todo Vilagarcía acudió a la llamada de los Mosteiro. Tanta gente allí había que no hubo más remedio que identificar y etiquetar a cada uno de los participantes. Sepan los amantes de la arquitectura que el edificio aguantó bien pese a que más de uno se tomó en serio lo de Demolition Man , brincando en escaleras, cocinas y baño. No hubo forma de que una sola tabla se saliese de su sitio. Para redondearlo todo, alguien tuvo la feliz idea de distribuir tizas, ceras y rotuladores con los que el personal decoró las paredes y a ellos mismos a su antojo. En este empeño nadie destacó tanto como el pintor Juan Moreno , siempre presto a realzar cromáticamente la fisonomía de las invitadas e invitados, aunque a estos un poco menos.

La coral de San Pedro de Zumaia no estuvo en la Demolition Festa , pero perfectamente podría haber participado de tan solemne despedida. La agrupación vasca, acompañada por dulzainas y tamboril, protagonizó ayer un acto de confraternización con la coral polifónica Xuntanza, de Meis. Quede constancia del hecho, así como del festival que mañana se celebra en Mosteiro.

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