El «centollo» de Mabuchi Hiroshi

Antonio Garrido antonio.garrido@lavoz.es

AROUSA

El simposio internacional de escultura, que alcanzó ya su edición número 17, es una de las cosas que más chocan a los neófitos en la Festa do Marisco. Es decir, los turistas llegan a las tierras mecas ansiosos por encherse de las delicias locales y se encuentran con cinco tipos trabajando a pleno sol. Artistas sin trampa ni cartón. Con granito. Así de simple. Y ganó Mabuchi Hiroshi, con su obra Kumogani-spider-crab, que representa a un crustáceo. El ganador del simposio dio la sensación de ser un tipo muy jovial e incluso bromeó en el acto de entrega de los premios con el alcalde de O Grove, José Antonio Cacabelos, a quien le colocó sus exóticas gafas en la cabeza.

Robert Huber, alemán él, presentaba un proyecto bajo el título de Gog. No tuvo mucha suerte con el jurado, porque concluyó en la quinta posición. Su camiseta, magnífica, daba para hacer una sección de parecidos razonables.

Emilio José González Martínez era el favorito del público que acudió a la ceremonia de entrega de premios, no en vano es de Poio y muchos de sus amigos probablemente se acercaron a O Grove. Su obra describía un banco de peces en forma de arco de medio punto orgánico y el jurado decidió que era la segunda mejor. A pesar de la decepción por no ganar, lo cierto es que el simposio no le fue nada mal al de Poio. Un pajarito nos dijo que su trabajo convenció tanto a unos catalanes que se lo querían comprar allí mismo. Emilio le dijo que no podía ser, pero cerraron un acuerdo para que el escultor les haga otra obra. Y hasta vendrán a recogerla.