El accidente en el que murieron los jóvenes de Sarria después de asistir a un botellón dio pie a que en algunos institutos de la comarca se haya tratado la cuestión en las aulas. En el Francisco Asorey, por ejemplo, la profesora María del Carmen Durán, ex presidenta de la asociación Desperta, abrió un debate con sus alumnos de segundo de ESO. «Eles mesmos culpan aos pais, porque hai algúns aos que lles poñen hora para estar na casa, e cando chegan non hai ninguén».
La profesora cree que la culpa no es de los alumnos, sino de los padres y de una sociedad demasiado permisiva. «Falta diálogo; algúns non saben dicir nin o segundo apelido dos pais». Durán cree que se está desviando el debate al centrarlo en las molestias que genera el botellón en lugar de plantearse cuáles son las razones por la que se hace botellón. «Non podemos habilitarlles un sitio para que beban, é como se se queren suicidar e lles buscamos onde facelo». Sí está de acuerdo con el Noitebús, pero no tanto como un sistema pensado para los jóvenes que beben en exceso sino como un servicio de transporte público que funcione también para los mayores. «Que o poda coller eu se quero ir ao teatro». Aunque cree que no se debe generalizar, sí sostiene que la sociedad no puede eludir este problema.