Valga logra consolidar su ciclo formativo con mayor proyección hacia el empleo

S. G.

AROUSA

20 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Definitivamente, el instituto de Valga seguirá impartiendo el ciclo superior de Construcciones Metálicas, un instrumento de formación de primer orden, directamente vinculado a la próspera industria que funciona en el entorno del Baixo Ulla. Iniciado el período de matriculación, el centro temió por la continuidad de la especialidad ya que, pese a que el empleo de los titulados está prácticamente garantizado, el número de estudiantes inscritos no alcanzaba ni siquiera las seis matrículas que la Consellería de Educación exige para mantener abierta la iniciativa.

En estos momentos, sin embargo, son siete las personas matriculadas ya en Construcciones Metálicas, con lo que el centro de Valga cumple el requisito establecido por la Administración educativa. Antonio Mirás, el jefe de departamento y coordinador del ciclo en cuestión, explica que dos estudiantes más podrían engrosar las aulas en esta especialidad y que, habida cuenta de que las clases no comienzan hasta el día 24, «aínda se podería anotar máis xente».

Sorprende la desidia y falta de interés que la población más joven demuestra ante oportunidades formativas de este calibre, puesto que el instituto está en condiciones de hacer funcionar hasta 22 plazas en este ciclo superior. La matrícula ya confirmada no llega, por lo tanto, a la tercera parte de la oferta del centro.

El caso es que Construcciones Metálicas habilita a los titulados para desarrollar un amplio elenco de funciones profesionales, que incluyen cargos de responsabilidad y tareas de diseño y programación: entre ellas, definición de productos y procesos, planificación y logística, producción, montaje, control de calidad, seguridad e higiene e incluso comercialización y compras. Por si fuese poco, facilita el acceso a cinco diplomaturas universitarias y siete ingenierías.

50% de la producción estatal

Disponer de un ciclo de estas características en pleno corazón de la industria gallega del aluminio constituye una enorme herramienta para la fijación y la potenciación de empleo de calidad en la ría de Arousa y el Baixo Ulla, que sin embargo sus potenciales beneficiarios ignorar sistemáticamente para apostar por opciones formativas de complicado futuro laboral, como Administración o Informática. Baste decir que en el triángulo formado por Valga, Pontecesures y Padrón se fabrica la mitad de la producción de aluminio elaborado de toda España.

Empresas como Extrugasa, Exlabesa, Aluminios Cortizo, Gama e Hijos o Maimbar generan alrededor de 2.500 empleos y sitúan sus productos en objetivos tan reñidos como el Airbus, el ferrocarril chino, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia o la Fundación Ortega. La oportunidad, más que de aluminio, es de oro.