Uno de los argumentos de los populares para censurar la tardanza de la Xunta en recibir a Louzán es que el gobierno de la Diputación acoge con mucha menor demora las peticiones de entrevista de alcaldes del PSOE y el BNG. Aseguran que, además, en el momento en que la demora llega dos meses, las quejas de los regidores se hacen públicas, aunque estén de por medio las vacaciones de verano.
En el caso de los conselleiros, la relación con la Diputación tampoco ha sido muy fluida. Por el Pazo Provincial pasó Ánxela Bugallo, pero sólo para firmar el convenio de Pasarón, un acuerdo que en Santiago debió ser rubricado en una cafetería por el presidente de la Diputación.
También lo hizo el titular de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, con motivo de los acuerdos alcanzados para hacer frente a las inundaciones. Esto no impidió que el PP criticase a Touriño por no haber venido a la provincia hasta pasados siete días. La colaboración con Vázquez y los elogios mutuos se extendieron asimismo al caso de los vertidos de Brenntag.
El resto de las consellerías no han realizado visitas de sus responsables a la Diputación. Louzán se entrevistó, eso sí, con el vicepresidente Anxo Quintana en Santiago, poco después del encuentro con Touriño. En la entrevista se habló de solucionar algunos asuntos de la Ciudad Infantil. Pero lo que siguió fue una polémica de meses en torno a este centro.
En el capítulo de las polémicas, hay que incluir la negativa de la Diputación a explicar sus presupuestos en el Parlamento gallego, por entender que se vulneraría su autonomía constitucional, y el anuncio de la Xunta de que regulará la actividad de las diputaciones.