Miki no faltará a la Concentración Turística de Coches Clásicos do Albariño, una cita en la que se pueden admirar, desde las nueve a las once de la mañana en la plaza de Fefiñáns (Cambados), auténticas reliquias del motor. Después, la caravana cogerá rumbo al monte Lobeira y a las 13.00 horas realizará una parada en Vilanova. La suya es una pasión que cada vez encuentra más adeptos y que requiere de mucho empeño y algo de dinero.
-¿Cómo surtió esta afición?
-Desde pequeño me gustaban los trastos viejos. Hace diez años empecé conduciendo los 127, los 124 y el Fiesta y hace un año empecé con otros coches.
-¿Qué guarda en el garaje?
-Tengo un BMW E-21 del 76 y hace ocho meses compré en Portugal un BMW 2002 del 72.
-¿Cuál será el próximo?
-Hay tantos... pensando en mi novia tendrá que ser un descapotable.
-¿Qué es diferente en un clásico?
-Conducir un coche moderno es como llevar un electrodoméstico. Conduciendo un clásico tienes otras sensaciones. Es otra manera de conducir.
-¿Esta afición es cara?
-Si y no. Para los Seat o el Fiesta encuentras recambios fácilmente. En otros modelos hay que pedir las piezas a Alemania o Estados Unidos, y lo que encarece son los portes. Hay que invertir todos los meses un poquito.
-¿Y la mecánica?
-Se va aprendiendo poco a poco.