El actual presidente de la Unión Fillos do Grove, Francisco Lores, siente un especial cariño por este recuerdo que simbolizó las luchas agrarias de principio de siglo en contra de la dictadura de Primo de Rivera. «Foi meu sobriño quen un día despois de moito falar da historia do reloxio, chamoume para dicirme que acababa de velo nunha cafetería», explicó.
Lores no puede borrar de su memoria su viaje a Buenos Aires en el año 1956, cuando la dictadura franquista oprimía España. «Estiven cos homes de Unións Agrarias de Arxentina e non deixaban de preguntarme polo reloxio. Para eles tiña moita importancia», recordaba.
Antón Mascato, concejal de Cultura de O Grove, quiere que el recuerdo de este reloj se haga público y todos los vecinos de la villa conozcan la verdadera historia. Asegura que recuperar estas viejas reliquias símbolo de la democracia es un síntoma inequívoco de la nueva etapa que se está viviendo en O Grove, desde que el cuatripartito está en el gobierno. Hace tiempo que habían empezado a promover la categoría de Ben de Interese Cultural para proteger al reloj. «Mantivemos oculto todo isto para evitar que se puidese entorpecer o proceso», indicó el edil. Ahora, el reloj que recuerda las luchas agrarias está protegido por el gobierno, aunque de momento descanse y sea propiedad de los dueños del Lagar da Pratería, en Grove. Para disfrutar de esta reliquia que todavía marca las horas hay que visitar el local meco, aunque posiblemente muchos de los que se tomen un café en su interior desconozcan su verdadero pasado.