Meis vivió ayer una de las últimas jornadas benéficas del verano. Unicef quiso celebrar a golpe de hoyo el segundo torneo en Chan do Fento. Cerca de 150 personas se inscribieron en el campeonato para apoyar a la oenegé. Con el dinero que se recaude de las inscripciones, su presidenta provincial, Emilia Aldao , explicó que lo destinarán a los proyectos que están llevando a cabo por todo el mundo. Cada uno de los participantes tuvo que pagar 20 o 25 euros para poder salir al green . Premios para todos. Unicef quiso que los inscritos en el torneo se llevasen un recuerdo y para ello, organizó un pequeño sorteo de camisetas y pelotas de golf con el logotipo de la oenegé. Los mejores jugadores tuvieron que esperar hasta las 20.00 horas para recibir los trofeos que han sido aportados por las empresas colaboradoras Sercoysa y Espina y Delfín. A los mejor clasificados les quedará el recuerdo de la jornada en una bandeja de plata con el nombre de la oenegé y el puesto en el que se hayan quedado tras un día de juego. Aldao asegura que con el éxito de este año y del anterior, sólo les queda institucionalizarlo y convertir esta celebración en un clásico del verano en la comarca.
Dicen desde el Patronato de Turismo Rías Baixas que precisamente las actividades al aire libre y el turismo activo son uno de los atractivos más demandados en los últimos tiempos por los visitantes que se decantan por la provincia para pasar sus vacaciones. Así que desde el organismo que depende de la Diputación se han puesto manos a la obra, promoviendo una serie de actividades durante esta última semana en la playa de Montalvo, en Sanxenxo. Los juegos -la oferta incluyó aeróbic, palas, voleibol y tirolina- estaban dirigidos a mayores de seis años y se celebraron desde el pasado viernes hasta ayer, tanto en horario de mañana como de tardes. De estas atracciones, parece que la que mayor éxito tuvo -y no es de extrañar viendo imágenes como la de la derecha_ fue sin duda la tirolina. El patronato montó una estructura de seis metros de altura desde la que los participantes pudieron recorrer los cien metros que separaban la estructura de la citada playa de Montalvo.