Cuando a las seis de la tarde de ayer se abrieron las puertas del recinto de Fexdega para iniciar la tercera edición de Expoferta, un buen número de personas ya hacían cola a la entrada para rebuscar alguna ganga en la feria de rebajas organizada por Zona Aberta.
Este buen pie con el que comenzó el salón hace aventurar que las previsiones que manejan tanto los comerciantes como la Fundación Fexdega no son en absoluto descabelladas y pueden cumplirse con facilidad. A estas alturas, la organización habla de que espera recibir entre 15.000 y 20.000 visitantes hasta el domingo, día en que la feria vivirá su última jornada. Si estas expectativas se cumplen se lograría igualar el registro de las dos primeras ediciones.
El montaje de este año ofrece un aspecto innovador que trata de buscar la atención del público. Se trata de que vecinos y turistas realicen las últimas compras del verano en el recinto ferial de Fexdega.
Pero además del aspecto comercial, en esta ocasión el sector ha querido potenciar de modo especial la faceta lúdica. El salón incluye peluquería y una zona de recreo infantil, además del espacio destinado a cafetería y restaurante.
En lo que respecta al área dedicada a los niños, son cien metros en los que los padres pueden dejar a los pequeños mientras realizan sus compras. Cuatro monitores se encargan de organizar actividades para que los pequeños pasen un buen rato mientras sus progenitores visitan la feria. El euro que se paga por entrar en la feria da derecho a utilizar este servicio, que permanece abierto en el mismo horario que los comercios.
Con estas novedades, Zona Aberta pretende incentivar las compras y resarcir en lo posible las pérdidas que el sector sufrió con las inundaciones del otoño pasado.
Este episodio fue recordado ayer durante la inauguración oficial de la feria, un acto en el que la presidenta de Zona Aberta, Sofía Beiras, y el gerente de Fexdega, Francisco Javier Rodríguez, estuvieron acompañados por la alcaldesa de Vilagarcía, Dolores García, la delegada provincial de la Consellería de Innovación, Montserrat Prado, y numerosos representantes de la vida política y económica de la comarca arousana.
Prado destacó en su intervención la necesidad de que los comerciantes se unan para mejorar, mientras que la alcaldesa aprovechó para agradecer al sector su colaboración con la ciudad e invitó a los vilagarcianos a visitar la feria, porque «de vez en cando tamén hai que darse un capricho».