La tripulación de la embarcación a vela Vilagarcía se despidió ayer en el muelle de pasajeros, camino del campeonato del mundo de Platú 25, que se disputará a finales de mes en el norte de Alemania. La tripulación está compuesta por Carlos Paz (patrón), su primo Bernardo Paz , Ero Pons , Esteban Gañete y Antón Paz . Este último, el bicampeón del mundo de clase Tornado y hermano del patrón, se encuentra en China participando en un campeonato. El equipo representará a España los próximos días en la regata de Lubeck, donde se darán cita alrededor de 70 embarcaciones, que realizarán un recorrido de 100 kilómetros. «Tenemos un barco muy rápido gracias a que tiene un mástil largo», comentó el patrón. También admitió que la forma física es importante para soportar las maniobras. Una vez en Alemania, del 24 al 26 empezarán con la fase de entrenamientos y del 27 al 31 tendrán 5 días de regata. Un año muy duro. El Vilagarcía ha trabajado mucho para llegar hasta donde está. Primero consiguieron superar los campeonatos de clasificación gallegos para erigirse campeones de España en Denia. También participaron en otras regatas como la de Oporto. Ahora sólo piensan en el campeonato del mundo, que el año pasado se les escapó en la última manga, para acabar en el puesto número cuatro. Dejaron el listón muy alto, pero esta vez lo tratarán de superar. Las previsiones de Carlos son positivas: «Tenemos que conseguir meternos entre los cinco primeros clasificados».
Este año el Platú 25 llevará la grímpola del Liceo-Casino de Vilagarcía. La embarcación con la que ya participaron en el mundial celebrado en Vigo, en el que consiguieron el cuarto puesto, será con la que compitan desde el próximo 27 de agosto para comprobar cuál es el nivel de los equipos extranjeros. Como rivales favoritos tienen al Totallogistic.es, con el patrón Alberto García al frente. Otra tripulación gallega a la que los del Vilagarcía le arrebataron el liderato en la última manga del campeonato de España de este año.
Cuando la primera fila de un concierto no es territorio exclusivo de quinceañeras, ni mucho menos, sino que junto a las vallas se apoyan veinte y treintañeras, e incluso sus madres, es que la expectación es mucha. Según cifras manejadas por el Ayuntamiento de Pontevedra al recital de Miguel Bosé asistieron más de 30.000 personas para comprobar que a Papito se le ha curado la afonía.
La concejala de Fiestas, Anxos Riveiro, constató que incluso «houbo o caso de turistas de Barcelona que viñeron a velo porque creo que alí está en 50 euros».
Viendo que el concierto concentraría al 37,5 de la población, varios locales de ocio del centro histórico aprovecharon para cerrar durante las dos horas que duró la actuación. Así lo hicieron saber a través de carteles: «Cerrado mientras dure el concierto». Una vez finalizado, el buen sabor de boca que dejó el cantante fue aprovechado por otros tantos establecimientos para explotar hasta la saciedad el filón Bosé, en la última noche de la semana grande de Pontevedra.