Pese a las intervenciones críticas apenas se cuestionó el papel de la ejecutiva local
21 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.No fue lo que muchos anunciaban, aunque tampoco lo que tantos decían querer. La asamblea del Partido Socialista sirvió el pasado viernes para comprobar dos cosas. La primera es que la crisis protagonizada por la dimisión de Enrique León todavía pesa en el ánimo de los militantes del PSOE vilagarciano. La segunda, que semejante peso no es suficiente como para articular una crítica hacia la cúpula socialista local que pueda fraguar en una alternativa visible. Ayer, el secretario provincial, Modesto Pose, el secretario xeral en Vilagarcía, Lino Mouriño, y la alcaldesa, Dolores García, comparecieron para dar cuenta de su oponión sobre la reunión en la que la militancia debía analizar los resultados electorales y sus consecuencias para la gobernabilidad de la ciudad. Hubo intervenciones críticas, algunas muy duras, pero en general los tres dirigentes socialistas coincidieron en calificar la sesión de «constructiva, participativa e aberta». El responsable de la agrupación vilagarciana dijo sentir «o respaldo maioritario dos compañeiros, o que demostra que o PSOE é en Vilagarcía un partido vivo que agora sae fotalecido da crise». Mouriño ofreció una imagen gráfica para ilustrar su vivencia sobre la agrupación socialista: «Somos un xunco, que doblamos pero non rompemos». El responsable provincial del puño y la rosa, Modesto Pose, quiso destacar a continuación la impresión de «debate aberto e plural» que, en su opinión, caracterizó la sesión del viernes. «A sensación é que tanto o grupo municipal, e moi especialmente a alcaldesa, Dolores García, a executiva local e eu mesmo como secretario provincial estamos avalados e queridos pola inmensa maoiría dos compañeiros», apuntó Pose Mesura. La cúpula local, en consecuencia, da por superada la crisis y afirmar afrontar una nueva etapa.