?a llegada de Caladero sitúa a Cefrico en el camino de salida de una crisis que las instalaciones arousanas arrastran desde hace años. En realidad, su función como elemento dinamizador del tráfico y manipulación de productos congelados en el Puerto de Vilagarcía jamás se hizo realidad. Todo ello, pese a que la sociedad que aún controla el 98% del capital del complejo está formada por firmas de referencia de la conserva gallega. Fabricantes Conserveros Reunidos congrega, efectivamente, a siete socios: Albo, Cuca, Miau, Grands Hotels, Palacio de Oriente, Pay Pay y Vigilante. A lo largo de los últimos meses, el grupo de empresarios Louredo adquirió dos de estas firmas (Thenaisie Prôvoté, matriz de Grands Hotels, y Alfageme, de Miau) con lo que su presencia en el accionariado de Cefrico ha crecido enteros. Con todo, hace año y medio la empresa estaba con un pie y medio en la quiebra. Surgió entonces la posibilidad de que la sociedad meca Frigrove se hiciese con la mayoría de su capital. Su gerente, Joaquín Escalante, asumió de hecho su gestión de forma transitoria. De su mano llegaron las mejoras que concluyeron con un cambio en la dirección de una compañía que de otro modo habría naufragado. Facore se vio obligada a invertir hasta 1,2 millones de euros en las instalaciones para reflotar su errático rumbo, frenar la sangría económica y salir de pérdidas. Pese a que la opción de Frigrove no cuajó, aquel saneamiento resulta hoy clave para la operación que está a punto de cerrarse.