ENTRE LÍNEAS | O |
20 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.HAY a quien le parece torticero el decir que el ex alcalde de O Grove, Miguel Ángel Pérez, hizo mal al contratar pocos días antes de dejar la alcaldía a uno de sus sobrinos, al hermano del controvertido aparejador municipal y al hijo de una funcionaria que está relacionada con el susodicho aparejador. No se trata de poner en duda la valía de estas personas. Yo no lo hago. Sí que lo ha hecho el propio Pérez, que debió de pensar que sin él en la alcaldía estas tres personas no tendrían oportunidad de ser contratadas en el Concello si él ya no ocupaba el sillón de O Corgo. Debió pensar eso cuando llegó a firmar esos contratos hasta 24 horas antes de que se celebrara el pleno en el que se nombró a su sustituto en el cargo: el socialista José Antonio Cacabelos. Si eran tan válidas estas personas por qué no dejó al nuevo gobierno la oportunidad de contratarlas sin levantar sospechas de nepotismo o de pago de favores a funcionarios que le debieron ser especialmente fieles. Lo que hizo Pérez será legal y hasta puede que inocente, pero no es bonito.