ENTRE LÍNEAS | O |

19 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

HAY POLÍTICOS que piensan que el Concello es una leira. Bueno, su leira. Y así, creen que pueden hacer con el Ayuntamiento lo que les pete. Total, como los que pagan no son ellos, sino Juan Pueblo, pues no les duele el peto a la hora de gastar unos cuartos que nos han sacado, vía impuestos y tasas, de nuestro esfuerzo y trabajo. No es de recibo que el ya ex alcalde de O Grove, Miguel Ángel Pérez, contratase pocos días antes de dejar la alcaldía, cuando ya sabía que no se sentaría en el sillón de O Corgo, a varias personas. Pero es mucho más sospechoso que entre esos contratos y entre esas personas que de repente se tornó imprescindible contratar cuando el PP perdió el gobierno local estuviese uno de los sobrinos de Pérez y el hermano del controvertido aparejador municipal, el mismo cuya labor en el Concello está siendo investigada nada más y nada menos que por el Grupo de Delitos Urbanísticos de la Guardia Civil. Casi nada. Y para rematar la faena, contrata al hijo de una funcionaria relacionada con el susodicho aparejador. Cheirar no cheira muy bien.