Análisis
18 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.En poco más de diez años, en Pontecesures se han dado toda suerte de combinaciones para gobernar el Concello, con los mismos protagonistas y donde las lealtades mudan según convenga en cada momento. El episodio del sábado es el colofón a un culebrón que empezó a gestarse en 1995. Maribel Castro concurría entonces por primera vez a unas elecciones municipales como número dos del independiente Victoriano Trenco. Obtuvieron 4 concejales pero gracias al apoyo del BNG, que ya entonces lideraba Angueira, lograron apartar de la alcaldía a la lista más votada (PP). A mitad de mandato Trenco y su grupo se integraron en el PP y pusieron final a la etapa de Piñeiro Ares. Trenco no logró mantener la mayoría en la próxima cita con las urnas. En 1999 obtuvo cinco actas y entonces, como ahora, también se unieron los grupos minoritarios contra la lista más votada para situar a Álvarez Angueira en la alcaldía gracias a una alianza entre el BNG, el PSOE de Óscar Gerpe y la ACP de Alfonso Diz y Luis Sabariz. Trenco tuvo que conformarse con ser oposición y, junto a él, Maribel Castro. El acuerdo de las fuerzas de izquierda acabó como el rosario de la aurora. Enseguida salieron a la luz las desavenencias, especialmente entre Angueira y Gerpe pero, pese a todo, el gobierno aguantó los cuatro años. Sin mayorías Así llegaron las elecciones del 2003 y con un horizonte que hacía presagiar que la gobernabilidad en Pontecesures iba a seguir a expensas de pactos que, por otra parte, se antojaban cada vez más complicados. El Bloque supo rentabilizar su gestión en la alcaldía y subió a cuatro concejales, pero seguía necesitando apoyos. El socialista, otra vez con Gerpe como cabeza visible, apoyó la investidura de Angueira pero en esta ocasión optó por no entrar en el gobierno. Sí lo hizo Sabariz en calidad de mano derecha del nacionalista. En aquella época, ambos políticos todavía eran capaces de entenderse, pero no duró mucho. Un año después Angueira buscó el amparo de una mayoría y logró el apoyo de la independiente Maribel Castro a cambio de una dedicación exclusiva, la primera tenencia de alcaldía y la delegación de Urbanismo. Sabariz se sintió desplazado y en el 2006 se marchó del gobierno. A partir de ahí se convirtió en el azote del alcalde. La oposición, en mayoría, (4 concejales el PP, 1 ACP y 1 PSOE) lograron invalidar prácticamente al gobierno local en el último año hasta el punto de retirarle las dedicaciones exclusivas a Castro y a Angueira. En otoño, la oposición pactó una moción de censura con Gerpe como alcalde, pero no fructificó porque la dirección del PSOE la desautorizó, la misma dirección que decidió sustituir a Gerpe por Sabariz, con el consabido resultado: Maribel alcaldesa.