?ocas veces tuvo el salón de plenos de Vilagarcía tanto público como en la sesión de investidura. Los ojos acostumbrados a profundizar en este tipo de eventos destacaron en la sala la presencia, poco frecuente, de mucha gente joven. El ambiente fue distendido salvo en los minutos previos a la toma de posesión de los 21 concejales. Se entabló entonces una discusión un tanto encendida entre miembros de IU y la Policía Local acerca de la reserva de asientos marcada por el Concello. La sangre no llegó al río. Sí hubo novedades en cuanto a la fórmula que los integrantes de dos de los grupos emplearon para jurar o prometer su cargo. El texto genérico expresaba el compromiso del edil en cuestión con la Constitución y su lealtad para con el Rey. Los tres representantes del BNG ratificaron, efectivamente, el vínculo constitucional, pero obviaron cualquier referencia a la Corona. Los concejales de Izquierda Unida fueron más allá, y optaron por un discurso propio en el que recurrían al juramento por imperativo legal y defendían su trabajo en la corporación en el marco de la «concepción alternativa da sociedade e o Estado» que mantiene su formación, y el intento por lograr «unha sociedade máis xusta e igualitaria». No le gustó este cambio a una señora de gustos conservadores, que alzó la voz para decir: «No vale». Qué hubiese pensado en O Grove, donde los 17 ediles se refirieron únicamente a sus funciones como tales.