ENTRE LÍNEAS | O |

28 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

HEMOS inventado de todo. Gusanos que se meten por la nariz, terribles imágenes de agujas, sangre, monos y sudores. Paños blancos y manifestaciones. Pero todo sigue igual. O peor. Cada vez hay más gente que consume drogas y cada vez lo hacen a una edad más temprana. A nuestros jóvenes les dan igual los gusanos del anuncio que se comen los cerebros. No les importan nuestras advertencias ni nuestras experiencias. Les resbala que colguemos banderas, paños o lo que sea en señal de rechazo contra los narcos. Ellos siguen acercándose al camello en la disco y pillando farlopa o pastis. Ya ni siquiera se conforman con los canutillos. Se meten de todo sin pensar en lo que les pueda pasar. ¿Qué está pasando? La verdad es que no lo sé y que llevo muchos años preguntándomelo. ¿Cómo convencer a los adolescentes de que la droga no es algo guay, sino veneno? Creo que ese es el reto. Y para lograrlo nuestra sociedad debe dejarse de hipocresías y dobles morales, porque lo que no se puede es ver el gusano en la nariz ajena pero no en la propia.