La mejora de las infraestructuras viarias actuales y la construcción de otras nuevas es una de las grandes demandas de los empresarios de la comarca Ulla-Umia. En Caldas, cabecera de la comarca, las carreteras sufrirán un salto cualitativo en los próximos años con la construcción de las dos variantes, la Este -en ejecución- y la Oeste -en fase inicial de estudio-. La circunvalación de la carretera N-550 es una obra muy demandada por los conductores para evitar los atascos que se registran a diario en la travesía urbana de Caldas. Una situación que se complica con el paso de numerosos transportes especiales, que obligan a cortarla al tráfico. Según el Ministerio de Fomento, los 6,6 kilómetros de la nueva carretera no estarán listos hasta el verano del 2008, a pesar de la que la primera piedra se colocó el 24 de febrero del 2003. Sin embargo, el PSOE cree que el grueso de la actuación quedará ejecutado este año y entrará en funcionamiento en el primer trimestre del 2008. El objetivo de la variante Este es eliminar el tráfico de paso que circula por la travesía urbana de Caldas. También se quieren agilizar los trámites administrativos de la segunda variante, la Oeste o de la N-640, algo más corta (4,3 kilómetros). El estudio informativo está pendiente de aprobación por parte de Fomento. Otros viales de la comarca también serán objeto de importantes mejoras. Es el caso de la carretera de Porráns (Barro) a Santa Lucía (Moraña), que está en ejecución por parte de la Consellería de Política Territorial. El departamento de la Xunta también acometerá este año actuaciones en las vías O Pino-Cuntis, Moraña-Campo Lameiro y Caldas-Moraña, en este último caso con un proyecto de eliminación de curvas y ampliación de la plataforma. Por otra parte, la autopista AP-9 sigue siendo uno de los principales ejes de las comunicaciones, con especial incidencia en el transporte de mercancías fuera de la comarca. En este sentido, los empresarios se quejan de que resulta «demasiado cara».