Entrevista | Ayda Filgueira La ex portavoz del PSOE meco concurrirá a las municipales con una lista independiente para garantizar una «mayoría progresista» en la corporación
02 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.? Ayda Filgueira la para mucha gente por la calle para preguntarle qué tal va lo suyo. La pregunta es amplia: abarca desde su divorcio del PSOE hasta su idilio con una nueva formación independiente con la que concurrirá a las municipales. De la ruptura asegura haber salido trasquilada, dolida y defraudada. De su nuevo partido habla con una ilusión: la de recuncar en la corporación para «dar voz a los vecinos». -¿Quién va a ser el alcalde de esa corporación? -Espero que la alcaldía de O Grove sea una alcaldía de izquierdas. Ahora mismo, los resultados no se pueden augurar igual de buenos que hace unos meses, pero yo espero una alcaldía de progreso. -Pero si tuviese que dar unas siglas, ¿cuáles serían? -El alcalde será del BNG, sin ninguna duda. El Bloque de O Grove tiene la gran fortuna de estar integrado por un grupo de gente que prima el trabajo sobre cualquier otra cosa. Yo creo que el alcalde será del BNG. Y si he decidido presentarme a las elecciones, dar ese paso, es para contribuir a que haya una mayoría de progreso. -Osea, que lo ocurrido en los últimos meses le va a pasar factura al PSOE. -La opción que se presenta a los vecinos no es creíble. Hay una serie de personas que cuando el partido estaba en malas condiciones, se dieron de baja, o no quisieron aceptar responsabilidades... Ahora se sitúan en primera fila, apuestan a un caballo ganador... En un pueblo como O Grove todos nos conocemos, y no se está dando una imagen creíble. Si a eso se suma el retroceso que se vio en la democracia interna y en la libertad... -Su salida tampoco ayuda a normalizar la situación. ¿Actúa por despecho? -Ni hablar. Yo y muchos compañeros estábamos dispuestos a renunciar a algunos de nuestros derechos para salvar la imagen del partido. Siempre estuvimos dispuestos a dialogar y a negociar, pero nunca se abrió esa posibilidad. Planteamos que se consensuase la lista, y tampoco... -¿Por qué cree usted que pasó todo lo que pasó? -Creo que nunca lo llegaremos a saber. Estoy convencida de que gente ajena al partido hizo valer su posición para lograr que me sustituyeran y esa gente fue más escuchada que los propios militantes, que no tuvieron ni voz ni voto. Y es que, insisto, no hay argumentos para tomar las decisiones que se tomaron. Las actitudes hubieran sido otras si yo no fuese mujer. Y vuelvo a repetir: yo lo único que perseguí siempre fue que se siguiese un proceso democrático. -Asegura que hay muchos más desencantados... -En el proyecto independiente hay un grupo de ex militantes socialistas. Compañeros que, lo mismo que yo, vieron que estábamos ante un proceso que, menos democrático, cualquier cosa. Nos costaba ver cómo el partido se estaba fragmentando y se despilfarraba todo lo que se había hecho hasta ahora... -Bueno, siempre fue un partido muy de varones. -Ya no era así, eso ya no lo había. Las personas más significativas de cada una de esas tendencias se sentaban a una misma mesa para hablar de trabajo y de proyectos. Pero ahora sí se han reabierto esas brechas, esas heridas, y la situación vuelve a ser preocupante. -Sus relaciones con Modesto Pose hace tiempo que han dejado de ser buenas, ¿no? -Los compañeros, en una reunión con él, le dijeron que era el nuevo Seso Giráldez. Yo creo que Seso merece más respeto, porque trabajaba duro. Pero bueno, era conocido por sus «trapicheos» de poder. No sé cuáles son los intereses de Modesto Pose. Porque si de lo que realmente se trata es de conseguir la Diputación, estas no son las maneras ni los momentos para hacer lo que se hace. -Acusa usted al partido de dilapidar sus activos. ¿Cuáles eran? -La ilusión que se había generado en los vecinos, que se sentían escuchados y representados. Se nos acusa de habernos aliado con la Plataforma Meca, y yo digo que si veinte veces tuviese que hacerlo, veinte veces lo haría. En el tema del PXOM se libró una batalla muy dura con el grupo municipal, porque Quin (Joaquín Escalante) era proclive a aprobarlo. Pero siempre mantuvimos el no. Porque fue no lo que dijo la asamblea.