«En mi obra hay un tono de crítica que no sé si se percibe»

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

Entrevista | Rosa Úbeda Una vocación narrativa clara y un reflejo de los conflictos inherentes a la vida cotidiana se conjugan en la propuesta que Rosa Úbeda exhibe hasta el sábado en Vilagarcía

27 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?o primero que llama la atención de Alégrame o día es la evocación de aquella genial invitación de Harry el Sucio, mientras encañonaba a una de sus presas con su Magnum descomunal. Rosa Úbeda sonríe y confirma la referencia cinematográfica con un gesto. No es el único guiño narrativo que contiene su obra. -Mi intención siempre pasa por contar algo, no quedarme en el simple mostrar. Hay un elemento narrativo muy presente. -¿Qué es lo que la mueve a crear? -La vida, sobre todo. Aunque esto quizás suene un poco rimbombante. Son las cosas sencillas, lo que sucede entre las personas, lo que me motiva. Hay también un tono de crítica que no sé si se percibe, porque muchas veces creo que soy un poco complicada. A veces, por ejemplo, la gente me habla de una intención erótica en mi obra que yo no acabo de ver. -¿No hay sitio para el erotismo? -Claro que sí. Lo erótico está presente siempre, y de hecho de él surgen muchos conflictos. Lo que quiero decir es que es un elemento más, en absoluto mi objetivo principal. -Se diría que sí existen contactos con el grafito... -Hay algo cercano, pero yo no soy grafitera. A veces el grafismo funciona como elemento plástico. -Y una textualidad manifiesta, también. -Sí, cada vez empleo más la textualidad, cada vez la necesito más. -De hecho, incorpora a las piezas citas concretas. ¿De dónde salen? -Me inspiro en mis lecturas de cabecera, que son constantes. Otras ideas son espontáneas. -¿Sería mucho preguntar qué lecturas son? -Todo lo que tenga que ver con el encuentro entre los pensamientos occidental y oriental me interesa. Pero es algo que tiene que ver conmigo, con mi forma de ver las cosas o de expresarme, no con la pintura directamente. Es más, no hay en mi pintura nada de oriental. Quiero decir que me gustan las contradicciones, las paradojas, no una visión unidireccional de las cosas. Tampoco creo, incluso, en el estilo, aunque es inevitable. No me gusta encasillarme. -¿Qué hay de lo onírico? ¿Tiene su peso? -Sí, en cuanto a juegos con la casualidad, el azar.