Ayer comimos con Simón

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA

AROUSA

FOTOS: VÍTOR MEJUTO

Crónica | Homenaje al ex jefe de la comisaría La plana mayor de la policía nacional, y otros muchos que no lo son pero quisieron estar con un amigo, se reunieron ayer para despedir a Simón Sabariz

26 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La policía nacional, la local, representantes de Protección Civil, el presidente del Puerto, el de la Cámara, directivos de Caixanova, buena parte de los concejales de Vilagarcía y hasta el alcalde mantuvieron ayer una importante reunión. Lo hicieron otras muchas veces, pero nunca para un asunto tan agradeble: compartir una sabrosa comida en el restaurante Acebo con Simón Sabariz, que después de veinte años al frente de la comisaría de Vilagarcía se fue para Gijón tras ascender a comisario. Pero no sólo fueron los que debían ir, sino también los que querían, porque Simón deja muchos amigos en su villa natal que decidieron estar con él en un momento tan entrañable. En total, un centenar de personas. Primero fueron los discursos. Habló José Manuel Lorenzo, que tras compartir muchas jornadas laborales con Sabariz -con todo lo que eso conlleva, unas veces para bien y otras para mejor- le sustituye ahora en el cargo. Habló después Jaime Iglesias, que desde la Udyco compartió con Simón muchas e interesantes investigaciones sobre narcotráfico, y cerró las intervenciones el alcalde. Quedó claro que si Simón destacó como buen policía, lo hizo más como buena persona, porque tanto Jaime Iglesias como Joaquín Gago recordaron anécdotas compartidas al margen del trabajo; el responsable de la Udyco habló de las novias que con el tiempo se convirtieron en mujeres, y el alcalde recordó el baloncesto, una de las principales pasiones de Sabariz. A Simón nunca le gustó ser el protagonista de la noticia, pero esta vez se encontró como pez en el agua y pronunció un acertado disgusto en el que repasó su trabajo como policía antes de llegar a Vilagarcía, el orgullo que sintió al dirigir durante veinte años la comisaría de su ciudad y las ilusiones puestas en sus nuevas funciones como comisario. Y por supuesto, agradeció el apoyo de su familia en todos estos retos profesionales. Al final, como buen vilagarciano, prometió dejar bien alto el nombre de su ciudad en Gijón y allá donde fuese. Luego vino la comida. Un sabroso menú a base de buen embutido, mejor marisco, sabroso pescado y estupendas carnes. En fin, que ayer comimos con dos Simón y quedamos contentos. Él, el que más.