Dulces solidarios en A Illa, y sin gluten en O Grove

La Voz

AROUSA

?i hay algo que hacen bien los Reyes Magos y sus ayudantes es regar con caramelos a todos aquellos con los que se cruzan a su paso. En Vilagarcía, el desfile anduvo corto de dulces de los de toda la vida. Sus coloridos celofanes sólo se vieron al inicio del recorrido, cuando los monarcas los lanzaron a manos llenas desde sus carrozas. Luego, ya en Rey Daviña, la lluvia de azucar empezó a ser más escasa. Y pronto llegó la sequía. Y los caramelos, ya se saben, no pueden faltar en una cabalgata, donde niños y mayores se agolparon al paso de las comitivas reales para ver a los magos y, de paso, para hacer una pequeña despensa de dulces. En A Illa fueron cien los kilos de caramelos que se repartieron: todos, fabricados con azúcar comprada en el tercer mundo a un precio justo. En O Grove también se lanzaron dulces. Y aunque en el sabor no se notaba la diferencia, estos caramelos eran distintos a los que se repartieron en el resto de O Salnés: todos los niños, incluidos los celíacos, podían disfrutar de ellos.