ENTRE LÍNEAS | O |

29 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EL MUNDO ha cambiado, hay que hacerse a la idea. Tras siglos oculta a los ojos de Occidente, China es hoy en día la pota en la que hierve el caldo del futuro. No es casualidad que el Puerto de Vilagarcía reciba al barco más grande de su historia y que el buque en cuestión sea chino. El gran gigante asiático se come la economía mundial a grandes bocados. Hoy todavía es anecdótico ver la bandera china en los muelles arousanos. Dentro de pocos años será una constante, ya lo verán, porque nada va a escapar a su impresionante expansión. No intenten ver en estas líneas una crítica a la cada vez mayor influencia de China en el mundo. Cada país ocupa en el planeta el lugar que se trabaja. Por eso los Estados Unidos cotizan a la baja, sólo por sus errores y porque ningún imperio es eterno. Es ley de vida. El futuro tiene los ojos rasgados y habla mandarín. Eso sí, a China hay que exigirle que su crecimiento y expansión no se haga de espaldas a los derechos humanos, al medio ambiente y a la paz mundial. El resto son cosas del mercado. xurxo.melchor@lavoz.es