ENTRE LÍNEAS | O |
04 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LA RIADA se llevó muchos coches. Dicen que dos mil. El mío fue uno de ellos. Se llevó muchos negocios y hasta alguna casa. El comercio está deshecho. Pero hemos perdido más. La inundación ahogó nuestra confianza. Vivimos ahora con el alma en vilo, pendientes de las predicciones meteorológicas. Cada vez que caen cuatro gotas, vuelve el recuerdo de las calles como ríos, de los garajes como lagos y uno piensa: «¿Dónde he dejado el coche?» El único que pude salvar. Algunos no tuvieron ni esa suerte. Hemos perdido dinero, pero también nuestro tiempo y nuestra calidad de vida. Hemos pasado una semana de perros. Muchos sin agua caliente, sin calefacción, sin agua potable, sin teléfono, sin Internet y sin tele por cable. Algunos estuvieron días sin luz e imagínense cómo lo están pasando los que no tienen automóvil y trabajan fuera de Vilagarcía. Depender del transporte público en Galicia es como jugar a la ruleta rusa y querer llegar a viejo. Pura utopía. Perdimos también la unidad empresarial. Menudo lío hay entre Zona Aberta, Feca y los autónomos. Eso sí, la riada hará ganar mucho dinero a los de las grúas, a los concesionarios, que se van a hinchar a vender coches, y a los bancos, que van a gestionar créditos por un tubo. La banca siempre gana.