Reportaje | La pesadilla del «Brasil» En los hoteles de Antonio Castro se trabaja a contrarreloj: las riadas del lunes han dejado tras de sí pérdidas millonarias y, lo que es peor, el negocio cerrado y sin fecha de apertura prevista
02 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?uando el lunes empezó a llover, a Antonio Castro ni se le pasó por la cabeza que aquel temporal fuese a poner en jaque el trabajo de toda su vida. Pero eso fue lo que hicieron las trombas de agua que entraron en los sótanos de sus dos hoteles, ubicados en la calle Teniente Domínguez: salones sociales, bodega, congeladores cargados de mercancía para el puente, las calderas, ordenadores, teléfonos y cajas enteras de mercancía se vieron afectadas por la riada. En total, y sin haber echado todas las cuentas, el agua causó un estropicio que rondará los 120.000 euros. «Para otros puede que no sea mucho dinero, pero para nosotros, que somos un negocio familiar, es una barbaridad, una pérdida enorme». Sobre esos veinte millones de pesetas, la cifra de pérdidas continuará creciendo cada día que pase. Primero, «porque hay daños que aún no se han dejado ver». Segundo, porque cada día que permanezcan los hoteles cerrados son ganancias que se dejan de tener. Máxime ahora, cuando llegaban las semanas gordas de diciembre. «Teníamos a unas cien personas que iban a llegar estos días. Y no las podemos atender, claro», cuenta Antonio Castro. Cuando los hoteles hicieron aguas, dice este hostelero, había unas 80 personas alojadas en ellos. «Y se portaron muy bien, muy bien. Entendieron que era una situación excepcional y nos ayudaron hasta las tantas de la mañana a achicar agua», narra el empresario. Ahora, días después de la catástrofe, Antonio y su familia siguen limpiando. Una empresa de Pontevedra les ha ayudado, a cambio de 1.500 euros, en el Brasil II. «Había marisco y alimentos que se estaban pudriendo y que se iban a convertir en un foco de infección». Eliminado ese problema, sigue habiendo mucho que hacer. Y muchas visitas -entre ellas la del perito- por recibir.