ENTRE LÍNEAS
24 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.UNA SEMANA llevan los semáforos de O Piñeiriño estropeados. Esos y los del cruce de la calle Pablo Picasso, por donde salen todos los camiones del puerto de Vilagarcía. Los semáforos en cuestión regulan la entrada y salida de uno de los barrios más populosos de la ciudad en su cruce con la avenida de Cambados, una carretera saturada y donde el atasco es el pan nuestro de cada día. Yo estoy viendo la escena bajo un paraguas. Un conductor intenta incorporarse a la carretera. Un minuto, dos, cinco, diez. Decido quedarme para ver cuánto tiempo más se queda ahí parado. Tras quince minutos de reloj, un alma cándida le cede el paso. Como me ha visto observar toda la maniobra, el señor baja la ventanilla y me espeta: «Xa podían poñer un guardia e non estar só para cobrar impostos». Pues va a tener razón.