Recuperar el espacio

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

LA HISTORIA urbana de Vilagarcía a lo largo del siglo XX es, en buena medida, la crónica de lo que nunca debió suceder. Nunca el puerto debió estar donde está. Nunca debieron caer bajo el hormigón ni las mansiones ni los barrios populares que daban sentido e identidad a un pueblo que, desde entonces, vive escindido entre una ubicación física privilegiada y los continuos atentados a su arquitectura. Tal vez sea hora de superar la perplejidad. De asumir las cicatrices, de vestirlas y recuperar ese espacio perdido desde una nueva óptica. Hay, aquí, una capacidad creativa indudable. La exposición de Chazo, Uxío, Moreno, Rey y Chaves en Cáceres demuestra que, más allá del pulso individual, existe un espejo común en el que poder reconocerse. La rosa de Chaves o los molinos de Alonso pueden marcar ese otro camino.