En directo | Las secuelas del botellón en Vilagarcía
18 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.¿Por qué beben los adolescentes? ¿Por qué parece que la diversión está siempre ligada al alcohol? Resolver estas y otras cuestiones relacionadas con los preocupantes datos de consumo de alcohol entre los jóvenes no es cosa sencilla. Más fácil, sin embargo, es saber por qué, además de beber, estos chavales de entre quince y veinte años de edad jamás recogen las botellas que consumen y convierten en basureros sus puntos de reunión: falta de educación. En Vilagarcía hay dos zonas características de botellón que resultan muy molestas para los ciudadanos, ya que, tras la noche de juerga, a la mañana siguiente, son espacios muy utilizados. Se trata del parque Miguel Hernández y de la playa de A Concha. En ambas zonas es habitual que los jóvenes se reúnan para beber y también es habitual que ni ellos recojan los restos de su fiesta ni lo haga tampoco el servicio municipal de limpieza de la ciudad, gestionado por la empresa Inusa. El resultado es que botellas vacías de whisky, de ron y de cerveza, junto a otras de refrescos y no pocos cristales, papeles, bolsas y cartones quedan esparcidos en puntos de la ciudad que son muy concurridos, lo que ofrece una imagen pésima, además de resultar peligroso. En el parque Miguel Hernández, el domingo, la fuente y el entorno situado junto al parque infantil estaban literalmente repletos de botellas y otros restos del botellón de la noche anterior. Los niños jugaban junto a este repugnante panorama y la situación era motivo de conversación entre los padres. En la playa, una familia merendaba en las mesas del pinar junto a unas mesas que estaban tal y como las dejaron los participantes en el último botellón. ¿Qué hacer? Hay dos soluciones. O bien impedir la celebración de los botellones, como exige la ley, o tomar ejemplo de Cambados, donde la Policía Local es tolerante con ellos siempre y cuando los jóvenes accedan a recoger todos los restos de la fiesta. La iniciativa da buenos resultados y sirve para educar a los jóvenes, que al menos aprenden a ser respetuosos con la ciudad.