La cosa política
26 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?a ejecutiva local del PSOE de Vilagarcía ya tiene su candidato. Falta todavía la ratificación de la asamblea de militantes y del comité nacional galego del PSdeG. Pero a estas alturas ya está claro que ni en uno ni en otro foro habrá problema alguno para que Enrique León Calviño sea designado candidato socialista a la alcaldía de la capital arousana. Y, como tal, sucesor oficial de Javier Gago dos meses después de que el histórico regidor anunciase su despedida de la política municipal una vez expire el actual mandato. Pese a las intoxicaciones que abundan estos días en los papeles, lo cierto es que nadie, en la familia socialista, discute la figura del candidato. Pueden ponerse en solfa formas, momentos y conveniencias. Pero no la cuestión central de todo este asunto: que León, además de una sorpresa, constituye una enorme baza electoral que el PSOE puede rentabilizar en las urnas a poco que se aplique en la conformación de un buen equipo. No es probable que ningún militante proponga a un aspirante alternativo. Quien más posibilidades tendría de estructurar una candidatura paralela sería Tuco Renda . Pero él mismo ha anunciado ya que no se convertirá en semilla de discordia alguna y que, por contra, está a disposición del partido. Más claro, agua. La confección de la lista Así las cosas, el trabajo que a los socialistas les queda por delante no se centra tanto en la ratificación del ex comisario en su condición de cabeza de cartel, cuestión que concierta un respaldo mayoritario -en las bases y en las alturas, ya que tanto interés geométrico parece suscitar este proceso-como en la elaboración de la lista que le acompañará en su aventura electoral. Es en esta segunda fase en la que las distintas corrientes del PSdeG vilagarciano jugarán a fondo sus cartas para estar finalmente representadas. Ahí sí puede haber guerra. Y, pese a que el tema no se solventará hasta comienzos del año que viene, el personal comienza a tomar posiciones por lo que el futuro pueda deparar. Lo que vaya a suceder más allá de este planteamiento, nombres, altas, bajas y mantenimientos, es terreno abonado a la especulación. Lo único realmente palpable, por ahora, son las críticas que empiezan a escucharse desde las filas populares. El portavoz y presidente local del PP, Tomás Fole , responde dudando de que el PSOE disponga de banquillo y reprocha a los socialistas que recurran a un independiente como número uno. La pulla conservadora es lógica, aunque carece de profundidad. «No habrá que recordarle al señor Fole que a él tuvieron que hacerle el carné cuando se involucró en la ejecutiva local, porque ni militaba ni se había significado nunca», señala el edil Alejandro Quintela. Tampoco la edad de León, 62 años, parece constituir un problema, ya que, en caso de vencer en las urnas, dispone de cancha como para firmar al menos un par de mandatos. Un período que permitiría al PSOE renovar sus estructuras municipales y planificar el futuro desde el gobierno. ¿Y en el Partido Popular? Los populares tienen buenas razones para estar preocupados. León gasta percha y cartel entre su electorado. Lo que no arrastre por la izquierda puede ser rentabilizado, además, por un BNG con cuya gente mantiene una buena relación y que debe salvar una diferencia de 1.700 votos para arrebatar al PP el segundo diputado provincial por O Salnés. Las malas lenguas rumorean que en la casa conservadora hay quien piensa en la conveniencia de cambiar de candidato. No será para tanto, ¿o sí?