Crónica | Los políticos acuden al lugar de la tragedia En momentos de desastre como los que vive Galicia, la clase política se acerca al ciudadano. La plana mayor del Partido Popular eligió Meis para hacerse la foto
08 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La cúpula del PP desembarcó el domingo en O Salnés y ayer volvió a hacerlo, pero por motivos bien distintos. Hace tres días, para participar en los festejos del Albariño en Cambados. Ayer para ver en vivo y en directo el alcance del desastre medioambiental y el drama humano que están sufriendo en Meis. Eligieron una de las zonas donde el fuego llegó más cerca de las casas, en los lugares de Cabeza de Boi y As Pereiras. Una aldea situada en la falda de Castrove en donde el monte de eucaliptos y pinos linda con las casas, viñas y huertas. Allí, el lunes por la tarde se vivía una situación dramática. Ayer las cosas estaban más tranquilas. El monte estaba calcinado y ya sólo había que vigilar que los rescoldos no se volvieran a reavivar. Un poco más allá, los árboles seguían ardiendo y el humo impregnaba el ambiente. Rajoy se mostró abrumado. «Es impresionante, es increíble», decía. Acompañado de una nube de cargos del partido y de periodistas, Rajoy tuvo ocasión de departir con Nieves y con Otilia, dos mujeres curtidas en la vida y en el trabajo en el campo que se pasaron al castellano para relatarle su experiencia de las últimas horas. La historia es similar a la que se oye en otros lugares de Galicia: un relato que se alimenta de miedo, impotencia y rabia por la falta de medios. «Aquí los bomberos no echaron ni una gota. Lo hicimos todo nosotros con cubos y mangueras», le explicaban. A los niños los mandaron a Barrantes, pero los adultos se volcaron. «Hasta vinieron los madrileños a ayudar», añadían. La comitiva popular se manchó los zapatos de ceniza ayer. Ana Pastor se vistió los vaqueros y Rajoy se quitó la corbata. Acariciaron a los perros asustados, escalaron por la viña calcinada de Otilia, y Núñez Feijoo, con la ayuda del concejal cambadés Luis Aragunde, incluso cogió la manguera para regar la zona. Y es que justo a esa hora, a las once de la mañana, las llamas se volvían a cebar en una esquina del monte. Los políticos de las altas esferas pudieron comprobar así -los alcaldes ya lo saben- que el fuego no da tregua. Para Rajoy estamos ante una «enorme desgracia» y no es el momento de hacer política, aunque lo será en el futuro, advirtió. Ayer apeló desde Armenteira a la unidad de todos para combatir las llamas. La clase política de la comarca, al menos, no está quedando al margen. Ayer fue la plana mayor del PP, pero alcaldes, concejales y cargos de todos los colores políticos llevan desde el lunes al pie del cañón para ayudar a los vecinos.