CON GOTAS | O |

01 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

AHORA que desde las alturas han cortado el grifo, llega el momento de preguntarse quién demonios es el Pérez Vallejo de Cambados. Tras las enchentas tipo Maná y Alejandro Sanz, esta noche toca ración de Samantha Fox. Y no hay quien me quite de la cabeza que la mítica rubia de los calendarios ochenteiros va a darle a Fefiñáns lo que Massiel supuso para San Roque hace tantos años, de la mano de aquel no menos mítico organizador de fiestas y parrandas: la musa de los nuevos tiempos, marcados por la necesidad de apechugar con lo que hay y tirar millas. Al fin y al cabo, si en Vilanova se lo montan con Tam Tam Go, ¿por qué diablos no va a currárselo igual de bien Samantha en la villa del albariño? No seré yo, desde luego, quien tire piedras sobre la británica, que al parecer está dispuesta a interpretar seis temas, seis. Aunque, la verdad, en plan canciones, el menda sólo recuerda una, Touch me . Una pieza con sabor a vodka con limón, coca cola con licor 43, cerveza con pipermín y otras guarradas etílicas con las que los adolescentes de mi cuadrilla y un servidor nos arrastrábamos de puerta en puerta de pubs y discotecas en las que rara vez nos dejaban entrar. Ya por aquel entonces había que aplicarse el cuento del ajo y el agua, porque a ninguno nos iba la caspa discotequera, pero Ferrol no era la capital del mundo, precisamente, y tampoco estaba el asunto como para andar con remilgos. En la confusión de aquellos días, la Fox hacía trío con C. C. Catch y Modern Talking a la hora de machacar el penoso gusto musical de los modernillos pijoletos que sí franqueaban las escaleras de los garitos sin ni siquiera mirar al gorila. Conste que una mujer capaz de liarse con Lemmy, el verrugoso líder de Motorhead, como hizo esta chavala, sólo puede suscitar respeto y cierta admiración en el que esto escribe. Así que, viva Samantha y a ver con qué nos sorprenden en el 2007. Nivelón. Fijo.