Reportaje | Los alumnos del Bouza Brey recogen testimonios sobre la Guerra Civil No son ratas de biblioteca ni sesudos historiadores. Son chavales de 14 a 18 años que han hecho una meritoria recopilación de testimonios entre las generaciones que vivieron la represión del 36
26 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?a intervención de Thais Mondragón Abalo en la clase de tercero de ESO de lengua y literatura gallega fue el desencadenante. La joven relataba la historia de su bisabuela materna, una de tantas mujeres que fueron rapadas para escarnio público, acusada de colaborar con el bando republicano. La profesora Isabel González quedó «impresionada» por el calado histórico y emotivo del testimonio que acababa de ofrecer Thais y las musas le soplaron al oído que ese podía ser el germen para llevar a cabo un proyecto especial. Y lo fue. El departamento de lengua gallega se puso en contacto con el de sociales y propusieron a los alumnos de tercero y cuarto de la ESO y primero y segundo de bachillerato participar en un trabajo para rescatar la memoria histórica de la Guerra Civil y la posguerra a través de los testimonios de sus familias. La actividad era optativa y en ella se implicaron medio centenar de alumnos. El resultado es una publicación de 48 páginas que ayer fue presentada al público, en la que se plasman las historias de docenas de vilagarcianos que fueron testigos de aquel fatídico 1936 y todo lo que vino después. Los protagonistas no olvidan, pero sus voces se van apagando poco a poco. Es gracias a sus nietos y bisnietos que la nuevas generaciones podrán conocer de primera mano cómo se vivió aquel episodio de la historia en Vilagarcía. El trabajo se edita como un número especial de la revista del instituto Bardos . De una tirada de trescientos ejemplares una parte irá a parar a los archivos de la Comisión Galega da Memoria Histórica, otros se distribuirán por bibliotecas y centros públicos y otra parte quedará para los fondos del propio instituto, para su uso como material didáctico. La profesora Isabel González destacó ayer la importancia de este trabajo, por muchas razones. Pues, pese a no tener pretensiones académico-científicas, los testimonios tienen un valor histórico indudable, y, sobre todo, porque esta actividad escolar ha supuesto una rica experiencia didáctica y vital para los alumnos. «O obxectivo era poñer ao alumnado en contacto con un período do pasado que estivo silenciado na historia, na vida pública e privada. A experiencia foi moi impactante pola emoción co alumnado puxo no tema. Puxéronse en contacto cos seus avós, algúns cos seus bisavós, con veciños, con moita xente», explica la profesora. A los estudiantes, este trabajo les sirvió para descubrir un trozo de la historia de España y comprobar hasta que punto la guerra cambió y truncó las vidas de sus propias familias: la lucha, el miedo, el exilio, las venganzas. Bucearon en las profundidades de la gris y triste cotidianeidad de aquella época y las recopilaron bajo siete epígrafes con títulos tan ilustrativos como «Terror, fuxidos e agochados». Para Isabel González el trabajo ha resultado revelador y emotivo. Revelador fue, por ejemplo comprobar la gran cantidad de mujeres vecinas de Vilagarcía que fueron víctimas de violaciones y vejaciones. Y emotivo fue asistir en primera persona al acercamiento que el alumno Andrés Rey Mallo hizo a la historia de su abuelo y que este ya no pudo ver reflejada en negro sobre blanco. La muerte le sobrevino antes de acabarse la revista pero otros muchos podrán leerla y aprender de ella gracias a la iniciativa de los alumnos y docentes del Bouza Brey.