Turismo gratis

MARTA VARELA

AROUSA

AREOSO | O |

26 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LO SIENTO por quienes nos visitan, pero lo cierto es que no puedo dejar de aplaudir la decisión de la Xunta de cobrar a quienes pernoctan en los albergues del Camino de Santiago. Nunca entendí que los peregrinos -en su mayoría turistas, no nos olvidemos- pudiesen pasar la noche de forma gratuita. Quizás en su momento fue una buena medida para promocionar una ruta que había que recuperar desde el olvido. Pero hoy seguramente ya no es necesario. El Camino de Santiago ha crecido lo suficiente en los últimos años como para no necesitar de los saldos. Muchas veces he tenido la sensación de que mantener la gratuidad de los albergues no era más que un nuevo signo del carácter de los gallegos. Parece como si no nos mereciésemos que viniesen a visitarnos y, por lo tanto, tuviésemos que ofrecer más incentivos que cualquier otro sitio. Cuando cualquiera de nosotros sale de viaje debe pagar religiosamente allí donde duerma. Se me ocurren muy pocos lugares, por no decir ninguno, donde eso no sea así. Por eso nunca entendí que Galicia tuviese que ofrecer turismo a bajo coste. Habrá quien defienda que el Camino de Santiago es un caso diferente, que se trata de una ruta religiosa y que es, además, sinónimo de hospitalidad. Permítanme mi escepticismo. No cabe duda de que algunos de los peregrinos que llegan a Santiago lo hacen movidos por una profunda convicción religiosa. Pero también estoy convencida de que un estudio serio sobre el perfil de quienes se asoman hasta el Obradoiro revelaría que las motivaciones turísticas, e incluso culturales, superarían en mucho a la fe entre los caminantes actuales. De ahí que me alegre de que, por fin, comencemos a pensar en que debemos aprovecharnos de lo que tenemos. Como, por otra parte, hacen todos los demás.