Educación

MARTA VARELA

AROUSA

AREOSO | O |

09 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

SE SUELE decir que la calidad de la educación bajó mucho en los últimos años. Creo que los hechos ratifican esta impresión. Me sorprende que en la Universidad haya alumnos que escriben con faltas de ortografía. Y me sorprende todavía más que sean capaces de conseguir un título. Es cierto que todos podemos tener despistes, e incluso dudas con algunas palabras, y que incluso García Márquez reconoce sus problemas con la Ortografía. Quizás no haya que escandalizarse por ello y quizás la evolución de los tiempos nos lleve a dejar a un lado las reglas de escritura. Pero mientras no sea así permítanme que opine que algo falla en una educación que consiente que sus titulados, aunque lo sean en Matemáticas, no sepan escribir correctamente. Ahora bien, dicho esto, también tengo que reconocer que envidio algunas cosas de la educación de hoy. A mí, por ejemplo, me hubiese gustado que hace veinte años el personal del acuario de O Grove me instruyese en los secretos de la salazón. También me hubiese gustado participar en alguna de las iniciativas que ha puesto en marcha el concejal Fernando Meis en el municipio grovense, y que la gente del mar me enseñase en qué consiste su trabajo o que alguien me llevase de excursión por la localidad explicándome al mismo tiempo su pasado. También me gustaría haber participado en las actividades que suele organizar la biblioteca de A Illa porque, aunque siempre me apasionaron los libros, igual no hubiese estado de más haberme acercado a ellos de una manera más activa. Al fin y al cabo, si bien es cierto que en la educación existen algunos principios básicos que no deben perderse y algunos conocimientos que resultan esenciales para todo el mundo, también lo es que aprender, y sobre todo vivir, es mucho más que adquirir conocimientos.