Crónica | Protección de diseño La Diputación anuncia que instalará más refugios en la provincia que la Xunta en toda Galicia. Un concurso de ideas definirá un modelo de alerón autóctono para Pontevedra
22 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Con la que está cayendo sobre las diputaciones -ofensiva judicial de la Xunta contra estos organismos y detenciones de Lugo-, el gobierno provincial del PP ha optado por montar refugios en toda Pontevedra. Un programa anunciado ayer prevé la instalación de más marquesinas en los 62 municipios de la provincia que las que la Xunta tiene en cartera para los 315 de toda Galicia. El propio presidente de la institución provincial, Rafael Louzán, ponderó en una comparecencia pública la importancia de la operación marquesina y puso los números encima de la mesa. Si la Xunta acaba de anunciar 400.000 euros para instalar este tipo de refugios en el conjunto de Galicia, la Diputación se propone invertir una cantidad «superior» sólo en territorio pontevedrés. El organismo provincial se propone asimismo conceder una importancia singular al diseño de las instalaciones. Louzán anunció un concurso de ideas para determinar «a mellor marquesina». Es decir, que Pontevedra podría tener incluso un modelo de alerón propio y autóctono, diferenciado incluso de los que ponga la Xunta en circulación. Claro que no habrá sólo un modelo. En principio, se exigirá que, al menos, se presente una marquesina urbana y otra rural. Ayer no se habló de las diferencias. Se cree, no obstante, que pueden variar el colorido, el diseño y el tamaño. Así, muchas de las que se instalan hoy en día tienen tres o cuatro metros en función de la mayor o menor afluencia de usuarios prevista. Ayuda financiera El plan de marquesinas contará con la colaboración financiera de Caixanova. Las cajas estuvieron precisamente en el origen de este tipo de instalaciones. No hace muchos años que en las carreteras de muchos municipios había unas marquesinas metálicas y opacas, de color gris, sobre las que la entidad ponía su rótulo para hacer publicidad. Luego, la Xunta optó a finales de los 80, por las marquesinas transparentes de materiales plásticos, que permitían ver el bus cuando se acercaba sin necesidad de asomar la cabeza y mojarse en días de lluvia. En los noventa, la cosa quedó en manos de los ayuntamientos y poco más. Ahora, los alcaldes y las asociaciones de padres han llamado a las puertas de la Diputación, según se dijo ayer, en demanda de más marquesinas. La respuesta no ha podido ser más inmediata: refugios por doquier que en Galicia sigue lloviendo mucho y, a veces, hasta caen chuzos de punta.