La unión, que sólo afectará al mejillón fresco, comenzará a funcionar el lunes Las organizaciones confían en que este paso sea el germen de la reunificación del sector bateeiro
12 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?n medio de una cierta euforia, los presidentes de Opmega, Arousa Norte y Amegrove firmaron ayer el acta fundacional de una central de ventas para el mejillón destinado al mercado fresco. Esa euforia no resultaba extraña: acababa de nacer una entidad que aglutina a más de 2.100 bateas de las 3.300 que hay en Galicia y que podría ser el germen de algo mucho mayor. «Antes do ano estamos todos xuntos, xa o veredes», sentenció Ángel Padín, el presidente de Amegrove. La central que nació ayer es una central «de mínimos», según Javier Figueira, el responsable de Opmega. El sector mejillonero se encuentra muy dividido y aquejado del peor de los males, la desconfianza. Por eso, las tres organizaciones firmantes han decidido «empezar pouco a pouco», poner a rodar una central que concentrará sólo los pedidos y esperar. Centralizar también las ventas para industria o realizar controles únicos en los muelles son posibilidades que se abren en el horizonte. «Pero primeiro vamos darlle tempo a esto», explicaban ayer los tres presidentes. Puestas bajo una misma disciplina, las organizaciones firmantes del acuerdo de ayer canalizarán a través de la central todos los pedidos de mejillón fresco. Este nuevo organismo se encargará de hacer un reparto equitativo, teniendo en cuenta los porcentajes de ventas para fresco y para industria de las tres organizaciones durante el período comprendido entre el año 2000 y el 2004. Los cobros, de momento, no se han centralizado. Pero todos confían en que «habendo esta unión, ningún comprador se atreva a deixar un impagado». Los precios El lunes, día 15, arrancará la central de ventas. Los precios experimentarán entonces un estirón. El especial 1 se venderá a 1,15 euros, el E2 a uno, el normal a 0,75, el europeo a 0,62, y el pequeño para exportación a 0,50. Los participantes en esta nueva iniciativa esperan mantener la tabla sin problemas. Sobre todo, porque se sienten fuertes. Disponen de más de 2.000 bateas repartidas por las rías, por lo que no parecen tener demasiado miedo a los problemas de toxina, a no ser que obliguen a cierres totales de la extracción. «Outros terán que pensar se somos competitivos», sentenciaba Javier Figueira. Los otros son los competidores de esta nueva central. Organizaciones que suman menos bateas pero que concentran una importantísima cantidad de la producción de mejillón fresco. Opmega, Arousa Norte y Amegrove no quisieron cerrar ayer la puerta a la entrada de estos colectivos en la central. De hecho, han establecido la posibilidad de que una asociación entre en la misma, pruebe durante dos meses el sistema de funcionamiento «e se lle gusta, que se integre nunha das tres federacións grandes e que quede». La integración en una de las centrales es una exigencia irrenunciable: «Non queremos asociacións que teñan menos de cincocentas bateas», dijo Manuel Franco. Es decir: la central se plantea como un elemento aglutinador de un sector totalmente dividido. En cualquier caso, para los que decidan quedarse al margen, un aviso: «que deixen de vivir á sombra dos demais». Los compradores ¿Y qué opinan los depuradores de esta nueva central? El presidente de Opmega, Javier Figueira, considera que la puesta en marcha de esta iniciativa cuenta con el beneplácito de los comercializadores. «A inestabilidade nos prezos non só lle afecta ao produtor: tamén a eles».